Keiko Fujimori asume las riendas del país en un momento privilegiado para la economía nacional. La inversión privada lleva cuatro trimestres consecutivos con crecimientos interanuales de doble dígito, por primera vez desde el 2012 fuera del rebote pospandemia. Solo en el segundo trimestre de este año subió 17,6%. El IGV interno, un indicador muy cercano a la capacidad de consumo de las familias, creció 12,8% entre abril y julio. Muchas de estas y otras cifras recuerdan el inicio del superciclo de crecimiento de hace dos décadas.
Keiko Fujimori asume las riendas del país en un momento privilegiado para la economía nacional. La inversión privada lleva cuatro trimestres consecutivos con crecimientos interanuales de doble dígito, por primera vez desde el 2012 fuera del rebote pospandemia. Solo en el segundo trimestre de este año subió 17,6%. El IGV interno, un indicador muy cercano a la capacidad de consumo de las familias, creció 12,8% entre abril y julio. Muchas de estas y otras cifras recuerdan el inicio del superciclo de crecimiento de hace dos décadas.
Ahora, el Marco Macroeconómico Multianual 2027-2030 (MMM) publicado por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) esta semana ratifica el buen momento. Aun con el enorme riesgo del fenómeno de El Niño (FEN) encima, la entidad liderada por el ministro Elmer Cuba elevó las proyecciones del PBI para el 2026 de 3,2% a 3,4%. Lo más notable de la revisión fue el incremento de la proyección para la inversión privada de 5,5% a 10,5%. Este anticipo se alinea con las expectativas que recoge el Banco Central de Reserva del Perú (BCR) entre los empresarios: el optimismo en la economía peruana llega a niveles no vistos desde hace al menos una década.
Si la inversión privada realmente mantiene altas tasas de crecimiento, lo natural es que el resto de la economía avance con vigor en los siguientes meses y años. Mayor apuesta de las empresas gatilla el círculo virtuoso que encadena la inversión privada con el empleo, seguido del consumo, el pago de impuestos, el gasto público y mayor inversión.
El MEF es también por primera vez explícito en reconocer –oficial y sistemáticamente– la gravedad de los riesgos fiscales derivados de la aprobación irresponsable de leyes desde el Congreso. El documento señala que “entre el 2021 y el 2025 se publicaron 248 leyes de este tipo, cifra que triplica el promedio de 78 registrado en los períodos congresales previos (entre el 2006 y el 2021)”. El Consejo Fiscal, por su lado, advirtió que no es solo el número de normas, sino que su magnitud hace una diferencia sustancial. Por ejemplo, solo el incremento de pensiones a docentes –en un esquema de cédula viva– supera los S/8 mil millones anuales, equivalente a más del doble de lo presupuestado este año para reducción de la vulnerabilidad a atención de emergencias por desastres.
La nueva administración encuentra, pues, una economía vigorosa, pero riesgos climáticos y fiscales la esperan a la vuelta de la esquina. La presidenta parece estarse tomando su tiempo para responder adecuadamente; sin embargo, el momento para actuar al respecto es hoy.