El presidente José María Balcázar ha pedido estabilidad para el país, pero parece que él es el primero en poner obstáculos. No hay discurso que resista cuando los actos caminan en sentido contrario. Primero anunció como jefe del Gabinete a Hernando de Soto, luego lo descartó sin avisarle, después nombró a Denisse Miralles y en la víspera de su visita al Congreso para solicitar el voto de confianza ella renunció y él parecía no estar enterado. Ayer publicamos una entrevista con Balcázar a propósito de su segundo equipo ministerial en apenas 21 días y sus respuestas nos han dejado preocupados.
Las razones detrás de la caída de Miralles seguramente tuvieron que ver con la negativa que recibiría en el hemiciclo. Para el presidente, sin embargo, su salida no fue por cálculos políticos, sino porque el gobierno tiene que “avanzar más en este asunto de la seguridad”. “Ella [Miralles] se maneja muy bien en la parte financiera y económica, pero en el campo de la seguridad ciudadana, como yo mismo, no puedo tener una opinión certera para decir cómo se acaba”, ha dicho. La pregunta, como es obvio, se cae de madura. Si Miralles no era, a su juicio, la persona indicada para liderar el Gabinete en momentos en los que el país atraviesa una ola de criminalidad, ¿por qué la eligió entonces en primer lugar? Hasta donde sabemos, la situación de inseguridad en el Perú es tan crítica hoy como lo era hace 20 días, cuando designó a Miralles...
Preguntado entonces si con su reemplazo, Luis Arroyo, esta vez el equipo ministerial sí llegará al Congreso para pedir la confianza, el presidente respondió que no puede asegurarlo. “Yo puedo remover en cualquier momento a cualquier ministro que no esté cumpliendo con sus funciones”, afirmó. Una contundencia que, por el contrario, le faltó al momento de calificar la denuncia contra el ministro de Energía y Minas, Ángelo Alfaro, señalado de violar a una menor de 16 años con la que mantuvo una relación cuando él tenía 47 (“es un asunto familiar de muchos años pasados donde han sido pareja”, explicó), una aseveración especialmente nefasta viniendo de quien ha sido cuestionado por justificar el matrimonio infantil.
Como nefasta también resultó su afirmación de que mantendrá un diálogo con el prófugo Vladimir Cerrón, a quien catalogó como su “amigo”. Para defender esta postura, el señor Balcázar argumentó que él ha sido juez y que conoce sobre la presunción de inocencia... ignorando que ahora no es magistrado; es presidente y, por ende, el jefe de las fuerzas policiales de las que Cerrón se viene burlando desde hace dos años y medio.
Estos cambios hacen pensar que para este gobierno cualquiera puede ser ministro y que los antecedentes del pasado tampoco interesan. Como dijimos unos días atrás, a raíz del cambio de Gabinete, “estamos siendo víctimas de un gobierno fantasma sin propósito de enmienda a la vista”. Una aseveración que, tras escuchar al mandatario, solo podemos reafirmar.