Pedro Salinas: “Esto [la condena] no me va a inhibir de que continúe en este asunto”
Pedro Salinas: “Esto [la condena] no me va a inhibir de que continúe en este asunto”
Giulio Valz-Gen

Editor de la sección Política

gvalzgen@comercio.com.pe

Hace menos de cuatro años, el libro “Mitad monjes mitad soldados”, escrito por con la colaboración de , destapó una serie de abusos –de diversos tipos– en el interior del Sodalicio. Hoy, ambos periodistas enfrentan procesos judiciales acusados por el delito de difamación agravada. Salinas fue condenado el último lunes a un año de prisión suspendida. El caso de Paola Ugaz aún no ha sido resuelto. El denunciante, en ambos procesos es el arzobispo de Piura y Tumbes, , miembro del Sodalicio –un detalle, no menor–. Las denuncias no son por el libro, sino por opiniones posteriores de ambos periodistas. Aquí conversamos con Pedro Salinas.

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— ¿En una entrevista con El Comercio, Percy García Cavero, abogado de monseñor Eguren, dijo que le apenaba la condena y que Eguren solo quería que usted reconociera que “se le pasó la mano”. ¿Qué opina?


[Risas] Me río. No es sincero. Nunca había pasado por una situación así. En una de las primeras audiencias y en la de alegatos, el abogado fue enfáticamente hostil y agresivo. Forzaba las cosas para armar una historia. Ahora cuando leí la entrevista parece otra persona. Yo creo que están disfrutando la condena.


— ¿Cuál es su posición respecto a que “se le pasó la mano” y que ellos buscaban conciliar?

Se me pasó la mano significa que Eguren tiene una hipersusceptibilidad frente a la crítica. El sodálite es eso. No los puedes tocar porque asumen un ataque y te califican como enemigo de la Iglesia. Han tenido un período de tres años bajo supervisión de la justicia peruana y han estado calmados. Pero como han visto que la tormenta ha amainado un poco han vuelto a ser los mismos de siempre. Para él conciliar significa que yo retroceda. Que diga que lo que dije no es cierto. Que mienta. Y yo no voy a mentir.


— Vamos entonces a la columna “El Juan Barros peruano”. Usted afirma ahí que monseñor Eguren pertenece a la generación fundacional del Sodalicio y que “le conoce todas sus cosas” a Figari. ¿A qué se refiere?


Miembro de la generación fundacional supone que junto a Figari y otros fue colaborador principal y corresponsable del diseño de esta organización donde se instaló una cultura de abuso de poder durante 40 años. En ningún momento, y él ha forzado la cosa para llevarla por ese lado, he hablado de encubrimientos sexuales. En el contexto que yo escribo la columna, nadie sabía quién era Juan Barros ni quién era Eguren.


— La acusación contra Barros en Chile es que encubrió casos de violencia sexual.


Había testigos en el caso chileno que señalaban a Barros como encubridor de abusos en general. Los sexuales también estaban ahí implícitos. A mí no me constaba en ese momento que Eguren había encubierto abusos sexuales, pero los otros no los podía negar.


— Para ser claros: ¿usted no ha señalado que Eguren encubrió abusos sexuales?


En esa columna no. Esa es la interpretación de él. Una interpretación arbitraria, caprichosa y antojadiza.


— El otro punto discutido de la columna es cuando dice que Eguren estaba “presuntamente” implicado en un caso de tráfico de terrenos y vinculado a la organización criminal La Gran Cruz, según un reportaje de la cadena Al Yazira y la investigación del periodista Charlie Becerra “El origen de la hidra”.

Eguren aparece como presunto implicado en temas no esclarecidos de tráfico de terrenos según un reportaje de Al Yazira y la investigación del periodista Becerra. He citado dos fuentes. Yo no lo estoy acusando de traficante de terrenos. Yo no he hecho la investigación. Sin embargo a mí me cae la demanda.


— Ha señalado que con esto buscan silenciarlo luego de la publicación de “Mitad monjes mitad soldados”.


El mensaje es: “No te metas con el Sodalicio porque mira lo que te puede pasar”.


— ¿Ese es el mensaje de monseñor Eguren?

Es un mensaje de la institución, claramente.


— ¿Cuál es el impacto de esta sentencia en el derecho de los ciudadanos a expresar su opinión?


Sienta un precedente nefasto para que el día de mañana cualquier periodista sea amenazado con este tipo de demandas cuando se trata de opiniones críticas o señalamientos absolutamente legítimos en una democracia.


— ¿Qué opina del comunicado de la Conferencia Episcopal sobre su caso? Señalan, entre otros puntos, que el Papa ha alabado la labor de los periodistas que denuncian los abusos y que la Iglesia necesita de su ayuda.

Es inédito e histórico. Nunca he visto esta ruptura del espíritu de cuerpo en el episcopado peruano. Formalmente, esto es alinearse con el pensamiento actual del papa Francisco.


— ¿Piensa que puede revertir la sentencia en segunda instancia?

No lo sé. Si me condenan, le pagaré sus 80 mil soles a Eguren y me quedaré con una sensación de frustración de que en el Perú no hay justicia. Eso no me va a inhibir de que continúe en este asunto. Ahí sí, ya me advirtieron, me comeré la cárcel que corresponda. Si yo vuelvo a escribir un artículo como “El Juan Barros peruano” o publico un libro ‘ex post’ la sentencia, en el que vuelvo a insistir sobre lo mismo, la jueza puede dictar orden de captura y me encerrarán. ¿Ellos creen que me voy a asustar? Están locos. Le he metido demasiado, tiempo, compromiso, dinero. Esta es una causa en la que estás defendiendo a gente que todavía no puede dar la cara. No les puedes dar la espalda. Tienes que seguir hasta el final y lo que suponga ese final. No sé cuál es, pero si yo claudico o bajo la cabeza, preferiría no seguir existiendo.

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