José Doria mantiene vivo el legado de su madre, Graciela Garibay. Su local, D’Garibay, es muy popular en verano. (Fotos: Omar Lucas)
José Doria mantiene vivo el legado de su madre, Graciela Garibay. Su local, D’Garibay, es muy popular en verano. (Fotos: Omar Lucas)

Dos factores condicionan el tiempo promedio que a uno le puede durar una raspadilla en la mano. El primero, la cantidad de hielo en el vaso o platito (la práctica confirma que mientras más fino se haya picado, más tardará en aguarse). El segundo, la temperatura del día elegido para probarla. Por otro lado, y si la sed es excesiva, la raspadilla está destinada a ser devorada incluso bajo el riesgo del enfriamiento inmediato de lengua y paladar. Eso también es parte de su encanto.

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