La presencia del fenómeno El Niño Costero, que prevé extenderse en el Perú hasta noviembre, aumenta significativamente la posibilidad de lluvias intensas a lo largo del año. Este escenario eleva el riesgo de huaicos, desbordes de ríos e inundaciones, eventos que históricamente han dejado un alto saldo de muertes, daños materiales y miles de familias afectadas.
Solo entre enero y febrero de este año, las precipitaciones dejaron 46 personas fallecidas y más de 104 mil afectados y más de 10 mil damnificados en 12 regiones del país. Estas cifras reflejan la magnitud de un problema recurrente que exige acciones urgentes de prevención tanto a nivel de autoridades como de la ciudadanía.
En virtud de ello, la Secretaría de Comunicación Social de la Presidencia del Consejo de Ministros implementa una campaña de comunicación que busca orientar a la población sobre cómo actuar para reducir la afectación a su vida, su salud y su patrimonio ante el impacto de las lluvias intensas y sus consecuencias.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), una de las principales acciones que deben adoptar las familias es identificar si viven en zonas vulnerables, como riberas de ríos, quebradas o laderas inestables. En estos casos, resulta clave evaluar la reubicación o, al menos, reforzar las viviendas y establecer mecanismos de alerta temprana.
Las familias que viven en zonas vulnerables deben contar con un plan familiar de evacuación que permita actuar de inmediato ante cualquier señal de peligro. Esto implica definir rutas seguras de salida, puntos de encuentro y responsabilidades específicas entre los integrantes de la familia, incluyendo el cuidado de niños, adultos mayores y personas con discapacidad.
Organizar las mochilas de emergencia es parte del plan familiar. En cada una debe colocarse artículos indispensables para sobrevivir el primer día de la emergencia, mientras se busca y se recibe ayuda humanitaria, como agua, alimentos no perecibles, botiquín de primeros auxilios, linterna, radio portátil, baterías, documentos personales y ropa de abrigo.
Es indispensable, además, que cada miembro de la familia conozca las zonas seguras de la comunidad, como áreas elevadas o refugios temporales habilitados por las autoridades. Más aún, realizar simulacros de evacuación ayuda a que todos los miembros del hogar se familiaricen con las rutas y actúen con mayor rapidez en situaciones reales.
Si el caudal del río ha crecido, la principal recomendación es preservar la vida. Nunca se debe intentar cruzar ríos, quebradas o zonas inundadas, ni a pie ni en vehículo, ya que la fuerza del agua puede arrastrar incluso unidades pesadas en cuestión de segundos. Tampoco es seguro permanecer en puentes, riberas o zonas bajas expuestas a inundaciones.
Es necesario recordar que, durante la emergencia, es importante mantenerse informado a través de medios oficiales y evitar la difusión de rumores que puedan generar confusión. La prevención, la información y la acción oportuna son herramientas clave para reducir el impacto de estos fenómenos, principalmente en la vida.
Se recomienda a la población limpiar techos, cunetas y sistemas de drenaje en sus casas y sus vecindarios, así como evitar la acumulación de residuos que puedan obstruir el flujo del agua.
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