La expectativa que genera Erling Haaland en el Mundial 2026 no solo está relacionada con su capacidad para marcar goles, sino también con el imponente físico que lo ha convertido en uno de los delanteros más difíciles de detener en el fútbol actual. Entre las preguntas más frecuentes de los aficionados aparece una en particular: ¿cuánto mide realmente la estrella de Noruega? Su estatura ha sido una pieza clave para dominar el juego aéreo y sacar ventaja frente a los defensores, aunque ese atributo no explica por sí solo el éxito que ha alcanzado. Detrás de sus actuaciones existe una historia de esfuerzo y crecimiento que comenzó desde la infancia en un pequeño pueblo noruego, donde sus entrenadores ya habían identificado una mentalidad ganadora y una obsesión por hacer goles.
Erling Haaland mide 1,95 metros, una característica que hoy le permite imponerse frente a los defensores en el fútbol de élite. Sin embargo, quienes lo conocieron en sus primeros años recuerdan que no siempre fue el jugador corpulento que todos conocen. De niño era delgado y debía encontrar otras formas de superar a sus rivales.
Con el paso de la adolescencia comenzó a crecer y a desarrollar una gran musculatura, una transformación que terminó convirtiéndolo en un delantero capaz de combinar fuerza, velocidad y potencia. El exentrenador de selecciones juveniles de Noruega, Leif Gunnar Smerud, explicó que ese proceso terminó favoreciendo su formación al señalar: “Tuvo que trabajar su timing y su posicionamiento, el movimiento y la técnica, todas estas cosas”.
Mucho antes de convertirse en una estrella internacional, Haaland era un niño apasionado por el balón que pasaba gran parte de su tiempo jugando en las instalaciones del Bryne FK, el club de fútbol donde comenzó su formación deportiva.
Su antiguo entrenador, Espen Undheim, recuerda que desde muy pequeño demostraba un deseo permanente por marcar goles y buscaba ubicarse siempre cerca del arco rival. Según relata, esa mentalidad ya lo distinguía del resto. “Lo especial de él era que siempre estaba buscando marcar”, recordó el técnico, quien también destacó que el joven celebraba cada anotación con enorme entusiasmo recorriendo toda la cancha, según recoge CNN.
Además de su talento, Haaland desarrolló una mentalidad altamente competitiva. Cuando no recibía el balón o desperdiciaba una ocasión clara, reaccionaba con frustración porque siempre quería aportar al equipo mediante los goles. Esa exigencia consigo mismo continúa siendo una de sus principales características como profesional. Para Undheim, el delantero aprendió desde muy joven a canalizar esa intensidad de manera positiva.
El entrenador también recuerda que fuera del campo era un joven alegre y cercano. “Era el típico chico del pueblo. (...) Era divertido”, comentó, convencido de que la fama no ha cambiado su personalidad.
La carrera de Haaland dio un salto importante tras destacar con el Molde, antes de continuar su crecimiento en el RB Salzburg y consolidarse posteriormente en el Borussia Dortmund. Más adelante llegó al Manchester City, donde rompió récords goleadores y ganó múltiples títulos.
En paralelo, también impulsó a Noruega hasta el Mundial 2026, torneo en el que volvió a demostrar su calidad con actuaciones decisivas. Para el exentrenador de selecciones juveniles de Noruega, Leif Gunnar Smerud, el mayor mérito del atacante va más allá de los goles. “Creo que su mayor fortaleza es que es el mismo de siempre. Es un buen compañero, es un buen ser humano”, afirmó al destacar que el éxito nunca le hizo perder sus raíces en Bryne.