Por Kenyi Peña Andrade

La rutina del baño diario, ya sea por la mañana o por la noche, ha sido motivo de debate durante años entre quienes priorizan la energía para iniciar el día y quienes buscan relajación antes de dormir. Ambas opciones tienen defensores que respaldan sus beneficios en función de la experiencia personal. Sin embargo, más allá de las costumbres individuales, distintos estudios en el ámbito de la salud han analizado los efectos de cada hábito en el organismo. La evidencia científica ofrece perspectivas sobre cómo influye el momento de la ducha en aspectos como la higiene, el descanso y el nivel de activación del cuerpo. A partir de estos hallazgos, es posible entender qué recomienda la ciencia y en qué casos cada opción puede resultar más adecuada según el estilo de vida de cada persona. A continuación, te contamos todos los detalles que debes conocer sobre este tema.