El Ministerio de Salud (Minsa), a través del Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades, advirtió sobre el alto riesgo de propagación del sarampión en el Perú por una acumulación de personas susceptibles y a las bajas coberturas de vacunación registradas en diferentes edades. Asimismo, señaló que esta situación se agrava por la presencia de brotes activos en otros países de la región, lo que incrementa las probabilidades de ingreso y transmisión de la enfermedad en territorio nacional. También señala que, en el actual panorama epidemiológico, las autoridades de salud deben tomar acciones inmediatas. Además, la Dirección General de Intervenciones Estratégicas en Salud Pública indicó que aún no se ha logrado recuperar a toda la población vulnerable ni cerrar las brechas históricas de vacunación existentes en distintas edades. El documento también advierte que persisten diversos factores que dificultan el control efectivo de posibles brotes de sarampión en el país.
El Gobierno peruano declaró en emergencia sanitaria por 90 días a diversas regiones del país ante el brote de sarampión detectado en Puno y el elevado riesgo de propagación en Lima Metropolitana, el Callao y otras 12 regiones. La medida busca frenar el avance del virus por la vulnerabilidad de la población y las bajas coberturas de vacunación. La disposición oficial comprende a Lima Metropolitana, el Callao y los departamentos de Puno, Arequipa, Cusco, Huancavelica, Moquegua, Amazonas, Loreto, Tacna, Tumbes, Ucayali, Madre de Dios y Apurímac. La decisión fue adoptada, después de una evaluación realizada, por el Comité Técnico del Minsa, que identificó un alto riesgo de diseminación del sarampión en distintas zonas del país. El objetivo principal de la emergencia sanitaria es reducir el impacto del brote sobre la salud pública mediante acciones inmediatas de prevención y control. Para ello, el decreto encarga al Minsa, al Instituto Nacional de Salud (INS), a las Direcciones Regionales de Salud y a otras entidades del sector la ejecución urgente de las medidas incluidas en el Plan de Acción aprobado junto a la norma.
Ante el plan de emergencia, las entidades involucradas deberán ejecutar de manera inmediata las acciones previstas para contener el brote de sarampión en el país. Entre las principales medidas figuran el fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica, las campañas de vacunación extramural, las estrategias de comunicación de riesgos y la aplicación de un enfoque intercultural para garantizar una intervención adecuada en las distintas regiones afectadas. La norma también autoriza la contratación prioritaria de bienes y servicios especificados en el Anexo II del decreto, los cuales estarán destinados exclusivamente a la atención de la emergencia sanitaria y al cumplimiento de las medidas de control establecidas por el sector Salud. Asimismo, el financiamiento de estas acciones será cubierto con cargo al presupuesto institucional de las entidades comprometidas, conforme a lo dispuesto en las leyes anuales de presupuesto público. Al finalizar, el periodo de emergencia de 90 días, las instituciones responsables deberán presentar un informe detallado sobre las actividades ejecutadas y los recursos utilizados durante la implementación del plan de respuesta frente al brote de sarampión.
Los primeros síntomas del sarampión suelen aparecer entre 10 y 14 días después del contagio y, en una etapa inicial, pueden confundirse con una gripe o resfriado común. Entre las principales señales se encuentran: Fiebre alta, tos persistente, congestión nasal o secreción, ojos rojos y llorosos (conjuntivitis), dolor de garganta, malestar general y cansancio. Uno de los signos más característicos son las llamadas manchas de Koplik, pequeños puntos blancos que aparecen dentro de la boca, especialmente en la parte interna de las mejillas, antes de la erupción cutánea. Posteriormente, entre tres y cinco días después de iniciados los síntomas, aparece el sarpullido rojizo típico del sarampión, que suele comenzar en el rostro y detrás de las orejas para luego extenderse al resto del cuerpo. El sarampión es una enfermedad altamente contagiosa y puede generar complicaciones graves, especialmente en niños pequeños, personas no vacunadas y pacientes con defensas bajas. La vacunación sigue siendo la principal medida de prevención.