El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva para ampliar temporalmente el acceso al llamado diésel rojo, un combustible que normalmente se utiliza en tractores, maquinaria de construcción y otros vehículos fuera de carretera. La medida busca aliviar el impacto del fuerte incremento que han registrado los precios del diésel en ese país.
A diferencia del diésel convencional para vehículos de carretera, el combustible teñido de rojo está exento de determinados impuestos debido a su uso fuera de las vías públicas. El color permite a las autoridades identificarlo y sancionar su utilización en carretera cuando no está autorizada.
Con la nueva disposición, el gobierno estadounidense ordenó suspender, entre el 5 de octubre y el 31 de diciembre de 2026, determinadas penalidades relacionadas con la venta y utilización de este combustible en carretera. Además, el Departamento del Tesoro deberá evaluar el aplazamiento de impuestos federales asociados a su uso.
El impuesto federal al diésel es de US$24,4 por galón. Trump sostiene que la medida podría representar un ahorro superior a US$100 por cada abastecimiento para un camionero, especialmente en los estados que adopten medidas similares sobre sus propios impuestos.
La decisión ocurre en un contexto de fuerte incremento del precio del combustible. Según CNN, el diésel alcanzaba alrededor de US$6,32 por galón el 6 de octubre, después de haber marcado un récord durante septiembre. El incremento está relacionado, entre otros factores, con las restricciones de la oferta mundial y los efectos de los conflictos internacionales sobre el mercado energético.
Sin embargo, el alcance de la medida todavía genera dudas. Analistas citados por medios estadounidenses advierten que el ahorro podría ser limitado debido a que los impuestos estatales no dependen directamente del gobierno federal y a que la disponibilidad del diésel rojo tendría que aumentar para atender una demanda mayor.
La orden estará vigente hasta finales de 2026, por lo que se trata de una solución temporal frente al encarecimiento del combustible y no de un cambio permanente en las reglas de comercialización del diésel en Estados Unidos.