Por Nora Sugobono

Cuando se trata de comida marina, no es inusual que muchos locales repitan la fórmula y se parezcan tanto en la carta como en el concepto. ¿Para qué cambiar lo que ya funciona? La respuesta a esa pregunta es un poco más compleja de lo que pensamos. Quizás podríamos empezar por entender que siempre se puede dar un giro novedoso a un formato popular. Que un menú se enriquece en todo aspecto con un aporte personal, único, de los platos que lo conforman. Y que un local puede ser totalmente rompedor en cuanto a su decoración —aunque no necesariamente se asocie con el tipo de comida que ofrece— si hay una idea sólida detrás.

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