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Tú eres el influencer de tu salud digestiva
¿Sabías que tu intestino es tan importante para procesar las emociones como lo es tu cerebro? Su función va mucho más allá de un rol en la digestión, y hoy te contamos cómo sacarle el máximo provecho. Toma nota de estos consejos.
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Las bacterias forman parte del microbioma humano, un ecosistema que vive en el cuerpo y que es tan esencial como cualquier otro órgano. (Foto: iStock)
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Resumen
Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
Las bacterias forman parte del microbioma humano, un ecosistema que vive en el cuerpo y que es tan esencial como cualquier otro órgano. (Foto: iStock)
Si alguna vez has sentido esas “mariposas en el estómago” o ese “nudo en la panza” en tu primer día de trabajo, antes de dar una presentación en la universidad, en algún momento clave en el trabajo o cuando has estado a punto de tomar alguna decisión importante, te digo que no es coincidencia.
Si alguna vez has sentido esas “mariposas en el estómago” o ese “nudo en la panza” en tu primer día de trabajo, antes de dar una presentación en la universidad, en algún momento clave en el trabajo o cuando has estado a punto de tomar alguna decisión importante, te digo que no es coincidencia.
Tu intestino no solo digiere tus alimentos, sino que también digiere tus emociones. Y esto tiene una sencilla explicación: tu microbiota intestinal —esa comunidad de millones de microorganismos que viven dentro de ti— está más vinculada a tu cerebro y emociones de lo que te puedes imaginar.
Existe una conexión llamada eje intestino-cerebro. Básicamente, es una línea de comunicación que conecta estos dos órganos; algo así como una carretera de doble vía que permite que lo que ocurre en tu microbiota afecte tu estado de ánimo, y viceversa. Para que tengas una idea, el 90% de la serotonina, la famosa “hormona de la felicidad”, se produce en tu intestino, no en tu cerebro. Esto significa que tu salud digestiva tiene un papel clave en cómo te sientes, y un desequilibrio en la microbiota intestinal (también llamado disbiosis) está relacionado con trastornos como la ansiedad, la depresión y el estrés.
El Dato
Las semillas como la chía y la linaza pueden mejorar la salud intestinal y la microbiota intestinal. Contienen fibra, antioxidantes y grasas saludables.
La buena noticia es que tú eres el influencer de tu microbiota; tú tienes el poder de impactar ese ecosistema de bacterias para que produzcan sustancias y compuestos, como ácidos grasos de cadena corta, que ayudan a reducir la inflamación y favorecen la producción de serotonina.
¿Cómo hacerlo? Para empezar, incluye en tus días fibra prebiótica para tu microbiota. Las pectinas (manzana, ciruela, pera, zanahoria y frutos rojos), los betaglucanos (avena, algas marinas, salvado de avena, hongos), y los mucílagos (semillas de linaza, chía e higos) son de los favoritos de nuestras bacterias. Además, tienes a los fermentados como el yogur griego, kefir, kombucha o chucrut que aportan microorganismos vivos para ese ‘boost’ de refuerzo.
Es como tener un laboratorio en tu cocina: lo que decides poner en tu plato afecta y moldea ese ecosistema interno, impactando directamente en tu bienestar emocional.
Frutas como la manzana, ciruela o la pera son ricos en fibra prebiótica: es decir, aquella que nutre a la microbiota intestinal. (Foto: iStock)
/ vaaseenaa
HÁBITOS SALUDABLES
El cuerpo es tan maravilloso que, con pequeños cambios, podrás mejorar esa diversidad en cuestión de semanas, lo cual no solo impactará tu digestión, sino también tu estado de ánimo, niveles de energía y hasta tu capacidad para manejar el estrés. Tus emociones y tu nutrición están profundamente conectadas, y cuidar lo que comes es una forma de nutrir tu bienestar desde la raíz, literalmente.
Imagínate tu microbiota como un jardín lleno de flores, y tus alimentos como abono: si quieres que estas flores sigan creciendo fuertes, entonces debemos abonarlas correctamente. Cada bocado que eliges posee el poder de nutrir tanto tu microbiota como tu estado de ánimo y emociones. Así que recuerda: comer no es solo llenar el estómago, es un acto de diálogo con tu cuerpo y con lo que sientes.
Dentro de ti hay un ejército microscópico trabajando sin descanso, solo necesitas darle las herramientas necesarias para que haga su magia. Alimenta bien a tus bacterias y deja que ellas trabajen por tu felicidad. ¡Tu intestino y tu cerebro te lo agradecerán! //