"La buena noticia es que las cosas cambian, las generaciones rompen patrones y la conciencia se eleva". Lee la columna de Lorena Salmón. (Foto: Jesús Saucedo/ @photo.gec)
"La buena noticia es que las cosas cambian, las generaciones rompen patrones y la conciencia se eleva". Lee la columna de Lorena Salmón. (Foto: Jesús Saucedo/ @photo.gec)
Por Lorena Salmón

El ser humano es un animal político per se. Zoon politikon, vivimos organizadamente en una sociedad con el propósito de asegurar su bienestar. Hacemos política siempre: en nuestras elecciones diarias, en lo cotidiano, en las reglas de la casa, en la asamblea del edificio, en el vecindario estipulando los códigos de convivencia, en el club o la asociación de la que eres parte, en el monopolio que juegas con tus hijos. Lo que pasa es que el término ‘político’ está tan corroído y desprestigiado que solo oírlo nos genera un rechazo visceral, radical y unísono: puaj.

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