Bruno Ortiz Bisso

Su nombre exacto son acumuladores de energía, pero las conocemos como . Dentro de sus diferentes tipos, las utilizadas para vehículos (sobre todo para las labores de arranque), de plomo-ácido, suelen ser las más peligrosas. El plomo y el ácido sulfúrico son materiales altamente contaminantes. Pero, al mismo tiempo, se pueden recuperar y reciclar casi en su totalidad.

“Tenemos más de 35 años y uno de nuestros principales enfoques es el cuidado del ambiente. Por un lado, en lo referente a nuestros procesos productivos, y también en el proceso de recolección y reciclaje de las baterías”, explica a El Comercio Marianella Cabanillas, gerenta general de Corporación Enerjet.

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Explica que, debido a su trabajo con elementos contaminantes, los procesos internos de fabricación no solo cumplen la normativa nacional, sino también los estándares internacionales sobre la protección del medio ambiente. “Pero, además, estamos luchando en un mercado que no está regulado al 100% y gran parte de los participantes en los procesos de recolección y reciclaje de baterías no están legalizados”, agrega Cabanillas.

Para Marianella Cabanillas, gerenta general de la Corporación Enerjet, las baterías de litio no son una real compe-tencia para el negocio de baterías de plomo-ácido. (Enerjet).
Para Marianella Cabanillas, gerenta general de la Corporación Enerjet, las baterías de litio no son una real compe-tencia para el negocio de baterías de plomo-ácido. (Enerjet). / Enerjet

Pese a que su meta es alcanzar la totalidad de la recolección (es decir, que si por parte de Enerjet ingresan 1.000 unidades nuevas de , ellos quieren recuperar 1.000 listas para el reciclaje), su tasa actual es de solo el 60%. “Todo es recuperado a través de nuestros distintos canales de venta, en tiendas tradicionales o almacenes”, dice la gerenta.

Escucha la participación de Cabanillas en el podcast [desde el minuto 17:30]:


Proceso en casa

Enerjet cuenta con una planta en la que recuperan los elementos de las viejas para crear las nuevas. Primero realizan el acopio del material y la fundición del plomo (que es el 70% del producto). Tras ese fundido, se le incorporan nuevos aditivos para volverlo a hacer útil. El ácido sulfúrico es tratado, se solidifican sus componentes y se reingresan en la fabricación. Toda el agua vuelta a tratar es reutilizada a lo largo del proceso.

Todo el plástico de las diferentes partes de batería es segregado, triturado y convertido en pellets, que luego se entrega a las instancias encargadas de usarlo para hacer nuevos componentes de baterías.

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“En estos momentos nuestra principal competencia son los recicladores informales, que no pagan impuestos, que ofrecen precios que no son reales. Pero, al final, la situación nos obliga a ser más competitivos para lograr la recolección de las baterías”, subraya la gerenta.

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