Valeriano López, el 'Tanque de Casma', destacó en el Boys y Alianza, en el fútbol peruano. (Foto: Archivo Histórico El Comercio)
Valeriano López, el 'Tanque de Casma', destacó en el Boys y Alianza, en el fútbol peruano. (Foto: Archivo Histórico El Comercio)
Por Ricardo Montoya

Tête d’or. Ni bien lo vio grácil y etéreo en el campo, un periodista francés lo bautizó de inmediato. Sándor Kocsis, ‘Cabeza de oro’, era el encargado de traducir en aroma de gol toda la poesía que perfumaba el ballet húngaro de los cincuenta. El magiar convirtió 11 veces en Suiza 54. Es el segundo mejor registro en un Mundial, únicamente superado por los 13 de Fontaine en Suecia 58. Sin ser particularmente alto, medía 1,77 m, Kocsis era prodigioso impactando el balón con la testa. Es que para destacar en el juego aéreo además de potencia, técnica y fuerza de piernas se requiere mucha intuición para anticipar a los defensas. Sin astucia para leer el juego es casi imposible ser un ariete eficaz.