Por María Rosa Villalobos

En un abrir y cerrar de ojos, llegamos a esa parte del año en la que toca colgar la bicolor en los exteriores de nuestras casas. Julio es el mes en el que desempolvamos las escarapelas y afinamos el oído para escuchar el mensaje presidencial, que este año tan particular con protestas, un ciclón, fenómenos climatológicos y plagas, dará la presidenta Dina Boluarte. Independientemente del tema político, efervescente por naturaleza, al ser este un año económicamente complicado, los mensajes sobre las medidas económicas estarán bajo los reflectores. ¿Por qué? Nos toca todavía navegar las aguas del bajo crecimiento y la aún alta inflación. Expectativa hay, pero ¿qué tipo de mensaje podemos esperar?