Tras el intento de golpe de Estado por parte de Castillo, las protestas violentas y el complicado futuro de la presidenta Boluarte, era inevitable el surgimiento de un gran pesimismo e incertidumbre en el sentimiento de los agentes económicos. Sin embargo, habiendo pasado ya tres meses de la salida del anterior inquilino de Palacio, y encontrándonos con un escenario algo más calmo, quien sabe si la economía peruana tenga hoy una mejor ‘chance’ de mejorar sus perspectivas respecto a un gobierno que indudablemente nos estaba dirigiendo a la debacle.

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