Abel Salinas, extitular de Salud, consideró que el presupuesto es “muy bajo” en salud y ejecutamos “muy poco de lo que tenemos”. (Foto: GEC)
Abel Salinas, extitular de Salud, consideró que el presupuesto es “muy bajo” en salud y ejecutamos “muy poco de lo que tenemos”. (Foto: GEC)
Redacción Economía

Estos últimos días, el discurso del presidente ha remarcado una problemática que ahora se evidencia más que nunca: un sistema de salud deficiente que complica mucho más la lucha contra el .

Lo cierto es que en comparación con otros países de la región, somos uno de los menos preparados en términos sanitarios para enfrentar esta crisis. Mientras que Argentina –una nación al borde del default económico– tiene más de 220.000 camas disponibles y 8.000 UCI, el Perú –una de las economías más responsables en términos macro– cuenta con algo más de 51.000 camas y solo 800 UCI, de acuerdo con la información más reciente que ha dado el sector.

En cuanto a ventiladores, la diferencia es aún más amplia. Argentina cuenta con 8.500 (20 por cada 100.000 habitantes) y el Perú tiene 504 (solo dos por cada 100.000 personas).

Existen, sin embargo, costos en los que ha incurrido el que habrían podido servir en la actualidad para cubrir gastos en Salud.

Si revisamos los actuales sobrecostos que el Estado asume por distintos proyectos, el (con una inversión inicial estimada en US$7.328 millones) implica un costo anual de US$50 millones solo por mantenimiento de la actual infraestructura que se encuentra paralizada.

Al mismo tiempo, la modernización de la (con un costo estimado en US$4.692 millones), que está aún en avance, ha implicado una pérdida para el Estado por US$1.650 millones.

Si se suma desde el 2016 el costo de mantener el GSP inoperativo más la pérdida por la refinería de Talara, se tendrían US$1.850 millones (aproximadamente S/6.701,5 millones).

Asimismo, considerando los estimados del Minsa para el requerimiento de equipo biomédico a fin de brindar atención por el COVID-19, el costo estimado de ventiladores, monitores de funciones, camillas, aspiradores de secreciones y equipo antiescaras asciende a S/396.800 por cada unidad.

En ese sentido, el monto de lo que se pierde en dichos megaproyectos (sin contar la inversión total en la que incurrirá finalmente el Estado), equivale a 16.000 unidades de equipos biomédicos necesarios para tratar el COVID-19.

Midori de Habich, extitular de Salud, enfatizó que si hay mucha debilidad en las regiones, esta situación “no se va a resolver enviando más recursos si es que no hay un esfuerzo por reforzar a las autoridades regionales”. (Foto: GEC)
Midori de Habich, extitular de Salud, enfatizó que si hay mucha debilidad en las regiones, esta situación “no se va a resolver enviando más recursos si es que no hay un esfuerzo por reforzar a las autoridades regionales”. (Foto: GEC)

PRESUPUESTO Y EJECUCIÓN

Más allá de los recursos, sin embargo, Pablo Lavado, profesor del Departamento de Economía de la Universidad del Pacífico, apunta a que en el sistema de salud peruano “hay una mezcla de déficit de infraestructura y falta de gestión, porque se han estado construyendo hospitales pero son elefantes blancos,en donde no se ha previsto ni el debido equipamiento ni la debida administración de los recursos”.

A su turno, Abel Salinas, extitular de Salud, consideró que el presupuesto es “muy bajo” en salud y ejecutamos “muy poco de lo que tenemos”.

“En el año 2019, el sector Salud apenas ejecutó el 43% del presupuesto asignado a infraestructura y equipamiento. O sea, más de la mitad se tuvo que devolver”, expresó.

En tanto, Midori de Habich, también extitular de la cartera, enfatizó que si hay mucha debilidad en las regiones, esta situación “no se va a resolver enviando más recursos si es que no hay un esfuerzo por reforzar a las autoridades regionales”.

En vista de ello, sugirió la participación más activa del gobierno nacional, teniendo en cuenta que este tema debería tratarse como una política de Estado.

Por su parte, Virginia Baffigo, expresidenta ejecutiva de Essalud, afirmó que durante su administración el presupuesto era “deficitario”.

“Teníamos una asignación per cápita de menos de 200 dólares por persona por año para ofrecer todos los servicios sanitarios preventivos y recuperativos”, recordó.

Finalmente, subrayó que “no es de extrañar que exista una situación explosiva, porque el sistema no daba más”.

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¿Qué es la covid-19?

La covid-19 es la enfermedad infecciosa que fue descubierta en Wuhan (China) en diciembre de 2019, a raíz del brote del virus que empezó a acabar con la vida de gran cantidad de personas.

El Comité Internacional de Taxonomía de Virus designó el nombre de este nuevo coronavirus como SARS-CoV-2.

¿Cuáles son los síntomas del nuevo coronavirus?

Entre los síntomas más comunes del covid-19 están: fiebre, cansancio y tos seca, aunque en algunos pacientes se ha detectado dolor corporal, congestión nasal, rinorrea, dolor de garganta y diarrea. Estos malestares pueden ser leves o presentarse de forma gradual; sin embargo, existen casos en los que la gente se infecta, pero no desarrolla ningún síntoma, precisó la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Además, la entidad dio a conocer que el 80 % de personas que adquieren la enfermedad se recupera sin llevar un tratamiento especial, 1 de cada 6 casos desarrolla una enfermedad grave y tiene dificultad para respirar, la gente mayor y quienes padecen afecciones médicas subyacentes (hipertensión arterial, problemas cardiacos o diabetes) tienen más probabilidades de desarrollar una enfermedad grave y que solo el 2 % de los que contrajeron el virus murieron.

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