Ejercicio de recomposición II
Ejercicio de recomposición II
Max Hernández Calvo



En su primera individual, Jimena Chávez Delion toma la arqueología como pauta metodológica, en tanto búsqueda de la construcción de sentido a partir de una serie de vestigios (o “escombros”) que toma del mundo contemporáneo.

En este grupo de obras, la artista apuesta por desenterrar, metafóricamente hablando, diversos materiales de su contexto urbano, con miras a redescubrirlos, jugando con las posibilidades de sus formas y sus materiales, con la intención de darles nuevas características y significados.

Así, por ejemplo, “Colisión” une un neumático amarillo de bicicleta —relleno de cemento— y una piedra pómez en una configuración de delicado equilibrio. Su sencillez la acerca más a un dibujo en el espacio que a una escultura tradicional, y, sobre todo, al ready-made (vía la referencia implícita a la “Rueda de bicicleta”, de Marcel Duchamp).

“Ejercicio de recomposición II” es una instalación formada por una reja de fierro con malla de acero en la que se entretejen distintos elementos: mangueras, cables, objetos metálicos de colores. La selección de este conjunto incongruente se adivina azarosa, aunque su disposición parece ser calculada. En su reconfiguración, dichos elementos dan lugar a lecturas divergentes. Así, por ejemplo, la pieza puede resultar tan insólita (una relación indescifrable de elementos aleatorios), como corriente (una reja vandalizada) o sofisticada (una reelaboración punk de la abstracción pictórica temprana, à la Kandinsky).

En “Planos de vacío” un jarrón de porcelana yace sobre una rejilla negra, debajo de la cual hay un disco negro de caucho. Si en términos de sus materiales la combinación resulta improbable, en cuanto a sus relaciones visuales el conjunto parece cobrar sentido. El perfil cilíndrico del jarrón replica el disco de caucho (su versión 2-D, digamos), algo acentuado por el corte en la boca del jarrón (que crea un punto de apoyo para el objeto) y la rejilla (que remarca los ángulos rectos). Esta constelación de formas remite tanto al trabajo de diseño (con la rejilla como cuadrícula de pantalla), como a la abstracción geométrica y la de filiación minimalista (círculos, grillas, austeridad cromática, etc.).

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Mediante este tipo de yuxtaposiciones, la artista crea “una poética del cortocircuito”: las líneas de asociación activadas por los aspectos visuales, materiales y funcionales de sus objetos se entrecruzan de maneras irresolubles. Esto se hace patente en “Sistema”, una banderola de caucho con líneas trazadas sobre la superficie y seis pelotas de golf insertadas en agujeros. Las líneas parecen dibujar recorridos de hoyo a hoyo en un campo de golf —un mapa—. Pero la implícita lógica de la representación a escala, propia de un mapa, es cancelada por las pelotas que están a tamaño natural. Asimismo, los agujeros en la banderola no son representaciones, sino que son reales, y en ellos se insertan las pelotas, en una simulación del golf. Ahora bien, si consideramos la banderola, al ser de hule, rompe con la idea misma de banderola (estructuralmente lo es, materialmente no). Dicho en breve, Chávez Delion desencadena aquí un proceso de asociaciones y dislocaciones conceptuales con sus referentes, precipitando una deriva de un sentido a otro, de una idea a otra.

La serie que da título a la muestra, “Desde el escombro”, está formada por cuatro pinturas sobre costalillo de rafia, en las que la artista interviene el soporte pintando ciertas zonas para crear composiciones abstractas de guiño geométrico. Chávez Delion emplea la traslucidez del material para incorporar visualmente la información impresa del costalillo (marca, procedencia, etc.) que no cubre con pintura, y que aparece como un dato parcialmente velado. Este procedimiento le permite reelaborar la gráfica de los costales, volviéndola un componente estructural de la obra, en diálogo con la tradición de la pintura abstracta a la que la artista recurre en sus intervenciones.

Otra pieza similar, “Desde atrás”, presenta una capa texturada de pintura negra, en la que deja un círculo lineal sin cubrir (que muestra el material del soporte), y pone en juego referencias contrapuestas a la pintura matérica y al minimalismo.

Jimena Chávez Delion recodifica así las tradiciones del arte moderno, pero, antes que alinearse con la búsqueda de un lenguaje alejado de la representación (la apuesta de la abstracción), emprende un acercamiento a lo real, con miras a desvelar el asombro que se oculta en el entorno cotidiano.

Crisis Galería

Jr. Santa Rosa 359, Barranco. Hasta el 16 de diciembre