Durante los primeros meses de vida, los bebés dependen de las reservas de hierro heredadas de la madre, pero estas comienzan a agotarse alrededor de los 4 meses. La falta de hierro puede causar anemia ferropénica, afectando el desarrollo neurológico y aumentando el riesgo de infecciones.
Durante los primeros meses de vida, los bebés dependen de las reservas de hierro heredadas de la madre, pero estas comienzan a agotarse alrededor de los 4 meses. La falta de hierro puede causar anemia ferropénica, afectando el desarrollo neurológico y aumentando el riesgo de infecciones.
Por Milenka Duarte

Los primeros meses de vida de un bebé están llenos de cambios y desafíos, especialmente en lo que respecta a la nutrición. En esta etapa, la alimentación es un pilar fundamental para su desarrollo y bienestar, y el hierro es uno de los minerales más importantes en este proceso. Aunque los bebés nacen con una reserva de hierro heredada de la madre, esta no es infinita, por lo que con el tiempo comienza a agotarse. En definitiva, esto plantea una de las grandes preguntas de la crianza: ¿Es necesario suplementar con hierro después de los cuatro meses, o basta con la lactancia materna o la fórmula?