En la noche del 31 de octubre, los ciudadanos salieron a divertirse para celebrar Halloween y el día de la Canción Criolla, razón por la cual las calles de Lima se convirtieron en un desfile de disfraces llamativos. Después de una noche llena de diversión, el amanecer trajo consigo la presencia de personajes, algunos aparentemente cansados o en estado de ebriedad, por toda la ciudad.