Decenas de trabajadores de la pollería Granja Azul llegaron hasta el frontis de la Municipalidad de Ate a fin de protestar por la demora en el levantamiento de clausura del local, luego de que se haya subsanado las observaciones y pagado la multa.
Decenas de trabajadores de la pollería Granja Azul llegaron hasta el frontis de la Municipalidad de Ate a fin de protestar por la demora en el levantamiento de clausura del local, luego de que se haya subsanado las observaciones y pagado la multa.
/ Anthony Niño de Guzmán
Por Gladys Pereyra Colchado

El cierre del restaurante Granja Azul de Santa Clara por una polémica actuación municipal supuso la condena de distintos gremios del sector comercial. Aunque la pollería reabrió luego de 14 días de paralización obligada, ese fue apenas el inicio de críticas contra las sanciones que disponen municipios distritales y que grupos empresariales como la Unión de Gremios y Asociaciones de Restaurantes del Perú considera desproporcionadas.