La percepción de los empresarios peruanos sobre el estado de la economía a corto plazo se ha mantenido en terreno pesimista desde abril del 2021, el período más prolongado en las últimas dos décadas. La tendencia también alcanza al comercio y a los servicios, sectores vinculados al consumo. En setiembre, solo 6 de los 18 indicadores de expectativas que recoge el ente emisor estaban en terreno positivo.
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La inversión minera presenta las perspectivas menos favorables. Este año caería en 3,7% y en más de 16% en el 2023 tras la culminación de Quellaveco y ante la ausencia de grandes nuevos proyectos; mientras que la producción acumulada de enero a agosto cayó 3,3% respecto al mismo período del año anterior. La nueva mina, ubicada en Moquegua, aportaría 0.7 puntos porcentuales al crecimiento del PBI en el 2023, de acuerdo con el MEF.
Empleo y perspectivas a futuro
Si bien los indicadores de empleo se recuperan tras la pandemia, aún persisten la precariedad laboral y los ingresos bajos. En el trimestre móvil julio-agosto-setiembre, el INEI reportó 417 mil desempleados en Lima Metropolitana (cifra que equivale al 7,7% de la PEA) y la población con empleo adecuado era menor en 17,4% respecto al mismo período del 2019.
A nivel nacional, si bien la creación de puestos de trabajo en el sector formal se ha recuperado respecto a la pandemia (desde agosto del año pasado se superó los niveles prepandemia) la velocidad de creación de nuevos puestos ha ido desacelerándose. En este rubro el sector privado es de vital importancia, dado que representa 7 de cada 10 puestos formales.
¿Se puede esperar que la recuperación económica sea más débil en el 2023? Para Juan de la Cruz, docente e investigador de la Facultad de Economía de la UPC, el poco dinamismo en la economía global (reflejado en el precio de los commodities), la inflación aún alta y la ineficiencia de la gestión pública configuran un escenario desfavorable.
“Si la inflación no cede y el sector externo no mejora, veo complicada una recuperación. Si la primera baja, es posible que el BCR reduzca la tasa de referencia y eso ayude al consumo y tal vez los inversionistas amplíen sus negocios. Si esto no ocurre, no hay ninguna razón para pensar que la actividad del 2023 sea parecida a la de este año”, explica.