Rímac: almuerzo navideño reunió a adultos mayores en la iglesia San Francisco Solano
La Hermandad del Señor Crucificado del Rímac, con el apoyo de la familia Cárdenas, organizó una jornada de confraternidad que incluyó almuerzo, regalos y un momento de alegría para cerca de 50 adultos mayores del distrito, en la antesala de la Navidad.
La tarde del martes 23 de diciembre, las instalaciones de la iglesia San Francisco Solano se llenaron de mesas largas, conversaciones pausadas y sonrisas que no suelen salir en las fotografías. Allí, en el corazón del Rímac, se realizó un almuerzo de confraternidad dedicado a los adultos mayores del distrito, una de esas actividades que no hacen ruido, pero que dejan huella.
La tarde del martes 23 de diciembre, las instalaciones de la iglesia San Francisco Solano se llenaron de mesas largas, conversaciones pausadas y sonrisas que no suelen salir en las fotografías. Allí, en el corazón del Rímac, se realizó un almuerzo de confraternidad dedicado a los adultos mayores del distrito, una de esas actividades que no hacen ruido, pero que dejan huella.
La iniciativa fue organizada por la Hermandad del Señor Crucificado del Rímac, con el respaldo cercano y silencioso de la familia Cárdenas. No hubo discursos extensos ni protocolos innecesarios. Hubo, más bien, platos servidos con cuidado, bebida compartida, pequeños regalos y, sobre todo, tiempo: ese bien cada vez más escaso y que, para muchos de los cerca de 50 asistentes, fue el obsequio más valioso.
Los adultos mayores del Rímac disfrutaron de un compartir previo a la Navidad
Durante la jornada, las risas se mezclaron con recuerdos de otras Navidades, de un Rímac distinto, de épocas en las que la plaza y la iglesia eran punto de encuentro cotidiano. Algunos llegaron solos, otros acompañados, pero todos encontraron una mesa y alguien dispuesto a escuchar.
En la antesala de la Navidad, el gesto fue sencillo y directo: estar presentes. Los adultos mayores agradecieron no solo el almuerzo, sino el sentirse tomados en cuenta, mirados a los ojos, llamados por su nombre. En tiempos de prisas y distancias, ese detalle —tan elemental como humano— terminó siendo el verdadero motivo de celebración.