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En la 76° edición del Festival Internacional de Cine de Berlín (Berlinale), desfilan figuras populares del cine, como Ethan Hawke, Channing Tatum y Charli XCX, durante las fechas de celebración entre el 12 al 22 de febrero. Hay ciencia ficción, westerns, sátiras musicales y documentales de rock en las diferentes secciones del evento, pero el glamour está en un segundo plano porque, en los pasillos, las conferencias y los corrillos de prensa, la relevancia política del festival cobró importancia a partir de las declaraciones del presidente del jurado seleccionador de la competencia, Wim Wenders, y la directora del festival Tricia Tuttle.
En la 76° edición del Festival Internacional de Cine de Berlín (Berlinale), desfilan figuras populares del cine, como Ethan Hawke, Channing Tatum y Charli XCX, durante las fechas de celebración entre el 12 al 22 de febrero. Hay ciencia ficción, westerns, sátiras musicales y documentales de rock en las diferentes secciones del evento, pero el glamour está en un segundo plano porque, en los pasillos, las conferencias y los corrillos de prensa, la relevancia política del festival cobró importancia a partir de las declaraciones del presidente del jurado seleccionador de la competencia, Wim Wenders, y la directora del festival Tricia Tuttle.
Durante una rueda de prensa del festival, el periodista alemán Tilo Jung preguntó a Wim Wenders y al resto del jurado si Berlinale incurría en un “trato selectivo de los derechos humanos”. La interrogante aludía a las anteriores muestras de solidaridad con cineastas de Irán y Ucrania, y contrastaba esa postura con la ausencia de un pronunciamiento específico sobre Gaza, en un contexto marcado por el respaldo oficial de Alemania a Israel. Wenders respondió: “Tenemos que mantenernos al margen de la política, porque si hacemos películas deliberadamente políticas entramos en el terreno de la política. Pero somos el contrapeso de la política, somos lo contrario de la política. Tenemos que hacer el trabajo de la gente, no el de los políticos”.

E intervino la productora polaca Ewa Puszczyńska: “Las películas no son políticas en el sentido que ustedes le dan a la palabra. Hacer esta pregunta es un poco injusto. Usamos la frase ‘cambiar el mundo’, pero, por supuesto, intentamos hablar con cada espectador, hacerles creer que no podemos ser responsables de la decisión que tome: la decisión de apoyar a Israel o la decisión de apoyar a Palestina. (...) Hay muchas guerras con genocidios, y no hablamos de eso. Es una pregunta muy compleja, y es un poco injusto preguntarnos cómo apoyamos o no a nuestros gobiernos, porque eso lo deciden los políticos”.
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A partir del escándalo por las declaraciones del jurado, Berlinale emitió un comunicado en defensa de Wender y su posición frente al debate. “Al comenzar las primeras 48 horas del certamen de este año, la Berlinale ha sido azotada por una tormenta mediática. Creemos que es importante alzar la voz en defensa de nuestros cineastas, y en especial de nuestro jurado y su presidente. Parte de lo que circula actualmente se basa en declaraciones de conferencias de prensa, desvinculadas no solo del contexto de las conversaciones, sino también de la trayectoria y los valores que estos artistas representan (...). Nuestra responsabilidad es crear un espacio en el que se puedan escuchar y respetar diversas perspectivas, tanto en las propias películas como por parte de quienes las realizan, incluidos aquellos que trabajan con fuertes impulsos políticos”, apuntó la directora del certámen Tricia Tuttle. Difundido por Gregorio Belinchón en El País.
En 2023, apareció por videoconferencia el presidente ucraniano Volodímir Zelenski durante la Berlinale. Además, el certamen ha respaldado al cine iraní y programó conversaciones con realizadores como Jafar Panahi, director de “Un simple accidente” (2025), y Mohammad Rasoulof, conocido por “La semilla del fruto sagrado” (2024). Ambas películas se relacionan con un clima de protestas o aluden a contextos de represión y miedo. Sin embargo, frente a Gaza, la percepción de varios asistentes al festival es distinta.
Artistas se manifiestan en Berlinale

Tras la inhibición del jurado de Berlinale de condenar el conflicto en Gaza, la escritora india Arundhati Roy canceló su participación en el evento. Además, un grupo de 81 artistas entre los que están Javier Bardem, Tilda Swinton, Mike Leigh y Brian Cox, firmaron una carta pública. Allí, denunciaron a la Berlinale por “censurar a los artistas que se oponen al genocidio en curso de Israel contra los palestinos en Gaza y al papel clave del Estado alemán en permitirlo”.
En este contexto, intervino el cineasta peruano Javier Salvador, quien presentó su cortometraje “Allá en el cielo” en la sección de Generation 14plus. Desde el escenario, mostró solidaridad con el pueblo palestino al usar en el cuello un kufiye (mascada tradicional en Oriente Medio). “Los encargados de la Berlinale me preguntaron antes del conversatorio cuáles serían mis palabras. Me dijeron que, por ningún motivo, iban a censurarlas, pero que querían estar alertas nada más por temas de seguridad”, relata.

“Sé que los programadores de la Berlinale están a favor de la causa palestina, pero el jurado a través de Wim Wenders ha intentado despolitizar el festival y ellos han sido sumamente criticados por ello”, dijo. “Berlinale ha entrado en la cultura de la crisis. Se sintió entre la espada y la pared durante la conferencia y se dejaron llevar por el torbellino de la crisis global, que atravesamos todos los países en distintos temas. No han podido expresarse como deberían. Siempre hay que tomarse el tiempo, cuando te pregunten algo, de pensarlo bien. Wim Wenders, hoy por hoy, no empatiza con Palestina y en un espacio artístico eso es terrible”, agregó.
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“Allá en el cielo” sigue a un grupo de niños que viven cerca de un cementerio. “Cuando hablamos de márgenes globales en nuestra película, esta se congracia con la causa palestina y lo que viven los niños allá. Es un sentimiento general aquí que no hay que darle la espalda a los niños palestinos que están sufriendo, y por lo mismo, a Palestina. En nuestra película, ponemos en valor lo que sucede en los márgenes del mundo, donde la violencia estructural ha ocupado simbólica y fácticamente las vidas”, añade.
El gestor cultural peruano Luis Vélez, miembro de APRECI y presente en Berlín, cuenta a este diario que la conversación desató la “preocupación” entre los periodistas que cubren el recorrido de las películas en el festival. “El festival toma una posición ambigua con respecto a Palestina”, explica.
Vélez percibe una “posición gaseosa” del festival. Y apunta a un factor estructural: la Berlinale es el certamen con mayor financiamiento público del mundo, con fondos provenientes del Gobierno federal alemán y de la ciudad-estado de Berlín. “El origen de los fondos es también responsabilidad del festival”, dice, en referencia al respaldo histórico de Alemania al Estado de Israel tras el Holocausto.
A la vez, en el Land de Berlín, ciertas consignas propalestinas se consideraron delictivas por tribunales regionales. “Te pueden arrestar por protestar en favor de Palestina”, señala Vélez. A esto se suma el ascenso del partido ultraderechista AfD como segunda fuerza parlamentaria.
“Hay una posible crisis de identidad en Berlinale. Se destruye una identidad construida durante años en el festival. Político, en el sentido progresista. Aunque es un tema largo de conversar. Vemos cómo Alemania surge tras la Segunda Guerra y luego tras la reunificación en un Estado bastante progresista”, explica. La cuestión que queda ahora es si el festival puede sostener esa identidad en un contexto donde el Estado alemán tiene una postura histórica firme respecto a Israel y donde la polarización crece.

Más opiniones mientras Berlinale continúa
En tanto, la programación continúa. En competencia, figuran nombres como el brasileño Karim Aïnouz y el húngaro Kornél Mundruczó. En Berlinale Special, presentan “The Weight”, película de wéstern dirigida por Padraic McKinley y protagonizada por Ethan Hawke y Russell Crowe, así como “Josephine”, de Beth de Araújo, donde Channing Tatum se convierte en el padre de una menor vulnerada.

“La última vez que hablé de política me pareció increíble la animadversión que había. Gente diciendo que los artistas no deberían hablar de política. Realmente creo que la respuesta es todo lo contrario, que todo el mundo debería… Somos ciudadanos del mundo y todos tenemos una voz, y todos son bienvenidos a estar en desacuerdo, eso es parte de los beneficios de vivir en una sociedad libre”, dijo Ethan Hawke durante una rueda de prensa de Berlín.
“Decirle a alguien qué hacer… somos ciudadanos. Solo estamos compartiendo nuestra opinión y estás dispuesto a hacer de ella lo que quieras. No somos algunas de las mentes brillantes del mundo que intentan que el planeta viva en paz. Parece ser muy difícil para la humanidad. Cuanto más hablamos de eso, lo convertimos en una prioridad en nuestra vida. Ese es nuestro trabajo cuando crecemos: cuidar a los jóvenes y asegurarnos de que tengan un buen mundo”, agregó el actor.
En lo que va del certamen, otras figuras invitadas optaron por esquivar el debate político o no pronunciarse. La Oso de Oro de Honor, Michelle Yeoh, dijo que “mejor no hablar de algo de lo que no sé” cuando se le consultó por la situación internacional, aunque sí validó la representación de minorías en el cine. Por su parte, Neil Patrick Harris, conocido en Estados Unidos por su defensa de los derechos LGTBIQ+, evitó responder si el cine puede combatir el fascismo. “Creo que vivimos en un mundo extrañamente algorítmico y dividido, y por eso, como artista, siempre me interesa hacer cosas apolíticas”, afirmó.
Hoy el debate no es si el festival proyecta buenas películas. Es si puede —o quiere— seguir siendo el escenario donde la política entra por la alfombra roja sin pedir permiso. Y esa discusión, más que cualquier estreno, es la que está definiendo la Berlinale 2026.
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