Escritor español Juan Marse, momentos antes de dar un discurso por recibir el Premio Cervantes en la Universidad de Alcalá de Henares, cerca de Madrid, el 23 de abril del 2009. Foto: Susana Vera para AFP.
Escritor español Juan Marse, momentos antes de dar un discurso por recibir el Premio Cervantes en la Universidad de Alcalá de Henares, cerca de Madrid, el 23 de abril del 2009. Foto: Susana Vera para AFP.
/ SUSANA VERA
Por Guillermo Niño de Guzmán

Hace unos años, cuando un medio de prensa hizo una encuesta para determinar cuál era el escritor de lengua castellana que merecía ser galardonado con el Nobel, no dudé en responder: Juan Marsé. Era un novelista de pura cepa, dotado con un instinto natural para narrar historias, insuflar vida a sus personajes y hacernos cómplices de sus peripecias. Se había ganado a pulso una sólida reputación y acometía su trabajo literario con una dedicación similar a la del oficio de orfebre que había ejercido a partir de su adolescencia. Hombre discreto y ajeno a las veleidades de la fama, se resistía a dar opiniones públicas, pero, cuando lo hacía, no tenía pelos en la lengua. Abominaba de los nacionalismos, los “himnos idiotas y banderas depravadas”, lo que le había valido la animadversión de los separatistas catalanes de hoy.