Fútbol mundialEste resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
El millonario brasileño Bernardo Paz ha dedicado su vida a construir en el jardín de su casa un lugar único en el mundo, donde imponentes obras de arte contemporáneo nacen de las entrañas de la selva tropical.
Pero Inhotim, como se llama este jardín botánico, museo al aire libre y escuela del tamaño de casi 300 canchas de fútbol en Minas Gerais, el corazón de la industria minera de Brasil, no está libre de la crisis económica que sacude al país.
En Inhotim hay cinco lagos teñidos con microalgas verde esmeralda o turquesa. Hay un monte de palmeras "pata de elefante" de finísimas hojas que caen hasta el piso como largas cabelleras. Hay más de 330 especies de orquídeas, incluidas decenas asiáticas con raíces colgantes que se nutren del aire. Hay plantaciones de cactus con deliciosos higos de la India y con venenosas patatas del Diablo. Hay un árbol centenario y gigantesco que parece tocar las nubes y que se llama tamboril. Hay un vivero didáctico de 25.000 m2, bibliotecas, aulas de clase.
Y siguiendo diferentes caminos en medio de las 4.200 especies de plantas autóctonas y extranjeras -muchas en vías de extinción- hay centenares de obras de arte de más de 200 artistas del mundo, al aire libre o en inmensas galerías que se funden o contrastan con la naturaleza.
Paz, un empresario de 64 años con aires de hippie sofisticado, amasó su fortuna con el mineral de hierro y construyó en los últimos ocho años este destino que, sin estar cerca de Rio de Janeiro o Sao Paulo, atrae a casi medio millón de visitantes de todo el mundo por año.
Sus grandes sueños de agrandar el parque siguen vigentes, pero ha tenido que frenar el ritmo porque China ha perdido apetito por el mineral, de donde obtiene sus ingresos que financian un cuarto del presupuesto de Inhotim. El precio del principal ingrediente del acero se desplomó a la mitad en 2014 y siguió cayendo hasta rondar hoy los 50 dólares la tonelada.
"El mundo está muy complicado. China que compraba una parte del producto no está creciendo como antes (...) y por eso tuve que parar un poco el desarrollo rápido" de Inhotim, relata a la AFP este elegante hombre de cabellos blancos y ojos azules.
















