Juan Carlos, el rey emérito de España, se fue del país mientras continúan las investigaciones sobre supuestos desvíos de dinero. (AFP)
Juan Carlos, el rey emérito de España, se fue del país mientras continúan las investigaciones sobre supuestos desvíos de dinero. (AFP)
Gisella López Lenci

Periodista

Gisella.lopez@comercio.com.pe

Monárquico convencido, el historiador y médico español Amadeo-Martín Rey y Cabieses señala que en la decisión del rey emérito de salir de pesó el afán de proteger a la Corona. “Es injusto juzgar una brillante trayectoria por cualquier error o equivocación cometida”, comenta a este Diario el también experto en heráldica y genealogía que vivió parte de su infancia en el Perú.

- ¿Cómo han afectado a las investigaciones al rey emérito Juan Carlos la imagen de la corona española?

El rey Don Juan Carlos no está imputado o, como ahora se dice en España, "investigado", y es por eso que el Tribunal Supremo, que es el órgano judicial competente para personas aforadas, no ha declarado medidas cautelares contra él, por lo que puede moverse libremente en España y también salir al extranjero cuando lo considere oportuno. Hecha esta aclaración, le puedo decir que es cierto que la imagen de la monarquía se vio deteriorada en los últimos años del reinado de Don Juan Carlos. No obstante, durante el reinado de su hijo Su Majestad el Rey Don Felipe VI, la imagen de la monarquía ha recuperado parte de la buena percepción general en la población. La Constitución Española vigente, de 1978, votada mayoritariamente en referéndum, consagra esa forma de Estado, la monarquía, y derivado de ese pacto constitucional, la mayoría de las fuerzas políticas la sostienen y apoyan.

La imagen de la Corona deriva, o debería derivar, no solo de los últimos sucesos sino del indudable éxito de un reinado que trajo la democracia a España, impulsó su economía, la situó en un lugar preeminente tras ingresar en la Unión Europea, la modernizó en todo tipo de aspectos, y en todo ello el papel del rey Don Juan Carlos fue clave. Los historiadores tendemos a ver las cosas con perspectiva y, en este sentido, estoy seguro de que cuando pasen los años se considerará que Don Juan Carlos ha sido uno de los mejores reyes de la historia de España.

En esta foto del 2004, el entonces rey Juan Carlos junto a su esposa, la reina Sofía, el día en que se casó el príncipe Felipe. (AFP)
En esta foto del 2004, el entonces rey Juan Carlos junto a su esposa, la reina Sofía, el día en que se casó el príncipe Felipe. (AFP)

- ¿Su salida del país ha sido la mejor opción?

Hay que tener en cuenta, en primer lugar, que una decisión como la de salir del país no se toma nunca a la ligera. Estoy convencido de que es algo meditado, sopesado y consultado. Pero, lógicamente, no habrá sido una decisión agradable. Irse del país que él sirvió con celo y dedicación durante tantos años es algo muy triste para él, para la familia real y para muchos españoles que le respetamos aunque, como todo ser humano, haya podido tener errores. Considero que el ambiente mediático y la presión de cierta parte de la opinión pública le han empujado a tomar tan grave decisión, pero, sobre todo, creo que en tomarla ha pesado el afán de proteger a la Corona de cualquier deterioro.

El español Amadeo Rey y Cabieses es un experto en monarquías. Parte de su infancia la vivió en Lima. (Foto: Nancy Chappell).
El español Amadeo Rey y Cabieses es un experto en monarquías. Parte de su infancia la vivió en Lima. (Foto: Nancy Chappell).

- Se decía que España era más ‘juancarlista’ que monárquica. ¿El legado de Juan Carlos se ha empañado con esta situación?

Es verdad que esa ha sido una expresión muy repetida. Y lo lamento porque, a mi juicio, es preferible ser monárquico, conocer y comprender las muchas ventajas que esa forma de Estado contiene, que ser fan de determinado monarca, se llame Don Juan Carlos o Don Felipe. No en vano muchos de los países más avanzados y modernos de Europa son monarquías, sus ciudadanos aprecian esa forma de Estado, símbolo de permanencia, de unidad, con capacidad para ejercer, de hecho, un poder arbitral y moderador que suavice las luchas políticas, así como para representar a todos los ciudadanos sin excepción puesto que, al no ser elegido, el monarca no se debe a partido alguno. El legado positivo de Don Juan Carlos es infinitamente mayor que los pocos errores que ha cometido. Suele decirse que puede costar una vida adquirir buena fama y un segundo perderla. Es injusto juzgar una brillante trayectoria por cualquier error o equivocación cometida. Don Juan Carlos ha sido amplia y profundamente respetado en todo el mundo por sus múltiples virtudes y estoy seguro de que las generaciones venideras recordarán más éstas que sus desaciertos.

- Si se descubren más desvíos de dinero, ¿la institución aún puede prevalecer?

La monarquía, como institución, es mucho más importante que las personas que la encarnan. Las personas pasan, la institución permanece. Además, el rey Don Felipe VI está siendo un monarca ejemplar. Es serio, trabajador incansable, querido y respetado, se toma su labor no como un trabajo de ocho horas al día, sino como una función para la que ha nacido y para la que se ha formado impecablemente, que le ocupa la totalidad de su día y en la que da lo mejor de sí. Todas las monarquías y también las repúblicas pasan por altibajos. Lo importante es superarlos y aprender de los errores mirando al futuro con optimismo y coraje.