Giovanni Angelo Becciu, exlíder de la Secretaría de Estado del Vaticano (Difusión)
Giovanni Angelo Becciu, exlíder de la Secretaría de Estado del Vaticano (Difusión)
Redacción EC

“¿Por qué me haces esto?”. El reclamo no es el de Jesús en la cruz, quizás en el único momento en el que su fe tembló y le pidió explicaciones a Dios padre, sino el del ante el representante del Señor en la Tierra. Hubo momentos airados, emotivos, cuentan los que estuvieron presentes en la reunión entre el y su consejero de mayor importancia, pero el destino estaba sellado. Becciu debía renunciar.

Todo parece indicar que, en el centro del poder del Vaticano, hubo acciones poco santas. El prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, el hombre encargado de investigar los milagros de los mortales para convertirlos en almas venerables, habría pecado.

Como si se tratara de un negociado a la usanza de las épocas más cuestionables de la Iglesia Católica, el cardenal Becciu habría tomado dinero de la Secretaria de Estado para comprar un lujoso edificio londidense, así como tomado las donaciones (guardadas en un fondo secreto de 700 millones de euros) para invertir en negocios en Angola (donde fue embajador del Papa), y otros misterios. El escándalo estalló cuando los contratos empezaron a ir mal y se hicieron evidentes las controversias en la contabilidad del banco del Vaticano.

Si bien el Dios católico no es castigador, ello no significa que tratará la traición con guantes de seda. La penitencia de Becciu, ratificada por un escueto comunicado de s, consistirá además de su dimisión al cargo, a la renuncia a sus derechos como cardenal, golpe que lo deja como un paria en el Vaticano. A sus 72 años, su voz ya no importa, su voto a desaparecido, una resolución atípica para los tiempos actuales.

El caso de Giovanni Angelo Becciu es el escándalo más grave que le ha tocado vivir al Papa Francisco (REUTERS/Remo Casilli).
El caso de Giovanni Angelo Becciu es el escándalo más grave que le ha tocado vivir al Papa Francisco (REUTERS/Remo Casilli).

CAMINO A LA SANTIDAD

Paso a paso, Giovanni Angelo Becciu construyó una carrera de nuncio impresionante. Luego de haber sido embajador del Vaticano, trabajó en la Secretaria de Estado, donde afianzó su relación con los papas Benedicto XVI y Francisco. Su presencia se volvió tan importante que, , este último lo nombró delegado especial ante la Orden de Malta y le encargó reformar el grupo para reestablecer el espíritu y la moral.

Un año después, el mismo Papa lo ordenó cardenal, junto a monseñor , entonces Arzobispo de Huancayo.

Desde entonces, según la revista italiana “L’Espresso”, Becciu “tejió a su alrededor una red de corrupción para pilotar inversiones vaticanas hacia fondos especulativos con sede en paraísos fiscales”.

NIEGA LOS CARGOS

No entendí bien por qué el Papa me hizo esto. Quiero saber más por qué esta gravedad para mí no está bien. Cómo él me presentó las cosas me parece que no está bien”. Desde el año pasado, Becciu niega las imputaciones en su contra, tildándolas de difamatorias. No podía ser de otra manera: se le acusaba de robarse el dinero de los más necesitados.

El escándalo se da mientras que, en algunas partes del mundo, las iglesias afirman recibir cada vez menos personas para ordenarse sacerdotes (Foto: RICCARDO ANTIMIANI / EFE).
El escándalo se da mientras que, en algunas partes del mundo, las iglesias afirman recibir cada vez menos personas para ordenarse sacerdotes (Foto: RICCARDO ANTIMIANI / EFE).

Mi conciencia está limpia y sé que siempre he actuado en interés de la Santa Sede y nunca en el mío personal. Aquellos que me conocen bien pueden dar fe de eso [...]. En la Secretaría de Estado tenemos un fondo titulado ‘dinero de los pobres’ y estaba destinado a los pobres”, .

Becciu afirma tener una respuesta para cada imputación y que, aun cuando no sabe si lo van a enjuiciar, está listo para defenderse. “Estoy impactado. Preocupado. Es un golpe para mí, mi familia... Por espíritu de obediencia y por amor a la Iglesia y al Papa, acepté su solicitud de hacerme a un lado. Pero soy inocente y lo probaré. Le pido al Santo Padre que tenga derecho a defenderme”.

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