Uno: más allá del profundo disgusto que nos ha causado la liberación de Betssy Chávez, quien está a punto de ser condenada por su rol en el fallido golpe de Castillo, y la de Martín Vizcarra en la misma antesala, en su caso por corrupción en obras en Moquegua, lo central hoy en día es impedir que se fuguen del país.
Sería una vergüenza nacional que fugas como la de Nadine Heredia y, más recientemente, la de Jorge Cuba, se vuelvan a repetir.
Es posible evitarlo. Ello requiere de medidas inmediatas y coordinadas del Poder Judicial y el Ejecutivo. En el caso de Chávez, es casi seguro que lo intentará y, dada la obstinada defensa de Pedro Castillo por razones ideológicas, pedir asilo a Sheinbaum o a Petro debe ser su primera opción. Tampoco se puede descartar que lo intente Martín Vizcarra ante la inminencia de una justa condena.
Dos: buscar la verdad y difundirla es un oficio peligroso en muchos lugares del mundo, y empieza a serlo cada vez más en estos lares. El primer campanazo lo dio en enero el asesinato de Gastón Medina en Ica. Tañó de nuevo en mayo con el de Raúl Celis en Iquitos. Y repiqueteó hace tres días con el de Deyvi Julián Melquiades en Quiruvilca.
Ahí no queda la cosa. En agosto, un cartucho de dinamita que afortunadamente no explotó fue lanzado contra la vivienda de Carlos Mesías Zárate en Huaral. A su vez, Manuel Calloquispe ha denunciado amenazas a su vida por parte de mineros ilegales de Madre de Dios, y Karla Ramírez, sostiene haber recibido información de que se prepara un atentado en su contra, responsabilizando a Juan José Santiváñez y Nicanor Boluarte.
Una ciudadanía activa y una policía diligente deberían evitar que estos crímenes se repitan o queden impunes.
Tres: como consecuencia de la inacción de los últimos años, la sobrepoblación penal llega al 130%. Por ello, se requiere recuperar el tiempo perdido. Pero, anunciar la reapertura de El Frontón como parte de una respuesta adecuada, suena a propaganda y búsqueda de cámaras.
Y qué mejor alegato para defender mi punto de vista de que es un despropósito reabrir el referido penal que los dos informes firmados por el exministro de Justicia, Eduardo Arana, el ahora primer ministro, sosteniendo que El Frontón es inviable, entre varias otras razones, porque con el espacio disponible lo que se puede construir alcanza para 108 reclusos. Qué poca autoestima la de quien puede cambiar su posición 180 grados si así lo ordenan Boluarte y Santiváñez, este último del que dicen desoja margaritas entre reemplazarlo en el premierato o lanzarse al Congreso.
Hay múltiples alternativas viables que se pueden destrabar fácilmente, pero que no atraen cámaras. No dejemos que la frivolidad del parecer sobre el hacer siga favoreciendo el crimen.
Cuatro: las encuestas de Ipsos para “Cuarto poder” de julio y agosto muestran algunas variaciones entre quienes encabezan el pelotón de los candidatos a la presidencia. Sin duda, datos interesantes, pero bastante prematuros para sacar conclusiones sobre el resultado. Para muestra, un botón: en una encuesta idéntica de agosto del 2020, George Forsyth, con un hoy inimaginable 25%, lideraba la carrera y terminó por la pata de los caballos.
Por mucho, lo más significativo de la encuesta es que la suma de blanco, viciado, ninguno y no precisa, donde se anida el descontento más profundo, la irritación y la rabia, alcanza el 48%. Para darnos una idea de lo peligroso de esa cifra, en agosto del 2020, ese mismo malestar llegaba al 33% y ya sabemos el desastre del resultado.
Pese a la irresponsabilidad del Congreso, que ha ocasionado que 39 listas disputen la presidencia, si queremos alejarnos del precipicio, tenemos que hacer una cruzada nacional enorme de educación cívica sobre la importancia del voto informado.
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