Disfraces inolvidables

“Fue recién entre mis veinte y mis treinta años que me interesé por llegar a cada 31 de octubre vestido de personajes más originales. No fue mérito mío, por cierto, sino de las novias que tuve en aquel periodo”.

    Renato Cisneros
    Por

    Escritor y periodista

    rcisneros@comercio.com.pe

    Escuchar
    ×
    estrella

    Accede a esta función exclusiva

    00:0000:00

    Resumen

    Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

    Ilustración: Composición GEC
    Ilustración: Composición GEC

    Después de pasarme los Halloween de la infancia usando los disfraces conservadores que elegía mi madre –pirata, vaquero, gitano, siempre ataviado con sus pañuelos y collares, y luciendo bigotes y patillas dibujados con un corcho quemado–, mi adolescencia noventera estuvo marcada por disfraces ridículos que jamás habrían ganado un concurso: el aburrido vampiro sin colmillos, el cambista de Ocoña sin calculadora, el fantasma sin ojos ni cadenas.

    Conforme a los criterios de

    Trust Project
    Tipo de trabajo: