MúsicaEntrégame tu voto
Cientos de candidatos con antecedentes penales vienen por nosotros.
Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

Tacharlos a todos, ese es el impulso que los votantes razonables podrían tener al conocer las listas de candidatos a la presidencia o al Congreso de las próximas elecciones. Pero luego algunos problemas técnicos para la materialización de tal afán se hacen evidentes. Primero, el período de tachas es brevísimo y no alcanzaría para cumplir con tanto trámite. Segundo, un análisis más cuidadoso de las listas revela que existen en ellas algunos inimputables; excepciones, digamos, al talante avieso que caracteriza a la mayoría. Y tercero, como los resultados de los comicios de abril se encargarán de confirmar, aquello de los “votantes razonables” no es más que un postulado fantástico. Al final, los peruanos acudiremos a las urnas con la misma actitud desdeñosa de siempre y acabaremos con fulanos de cuidado en el Ejecutivo y el Legislativo. Un sino penoso del que, al parecer, no podríamos escapar ni aun si ejerciésemos nuestro derecho ciudadano de manera azarosa, pues los postulantes a algún cargo de responsabilidad política con antecedentes penales que compiten en el proceso electoral que se nos viene son 252. Una cifra que no incluye a los investigados o acusados actualmente por algún delito, que también son legión. Entre los aspirantes a la presidencia con problemas pasados o actuales con la ley, se distingue, por ejemplo, a Vladimir Cerrón (Perú Libre), prófugo de la justicia desde hace más de dos años, y a Mario Vizcarra (Perú Primero), con una condena cumplida por peculado y una pesquisa fiscal abierta por colusión. Y entre los ocupantes de un sitial más modesto en alguna plancha presidencial, destacan Alejandro Soto (Alianza Para el Progreso), por difamación; Raúl Noblecilla (Podemos Perú), por lesiones culposas; y Dina Hannco (Partido Cívico Obras), por contrabando.














