Los diagnósticos que nos presentan los ministros de Salud y Trabajo respecto de sus respectivas carteras son realmente alarmantes. El primero en visitas inopinadas encontraba el sistema de salud en la época del WordPerfect y el segundo un sistema de seguridad social desfinanciado.
Centrándonos en Essalud, sus ingresos en el 2025 fueron de S/17.802 millones, recursos que se mantienen al margen del presupuesto general de la República, por lo que no es posible hacerle un seguimiento pormenorizado a su ejecución como a otras instituciones públicas.
De esos ingresos, S/8.802 millones se destinan a gastos de planilla, lo que significa la mitad de sus ingresos; S/4.275 millones son servicios prestados por terceros (dudosas consultorías), mientras que adquirir bienes solo absorbe S/2.730 millones.
Essalud gasta S/1.322 millones en medicinas, S/817 millones en material médico y S/368 millones en laboratorio. Los gastos en maternidad son escasamente de S/287 millones. Los gastos de capital son de S/628 millones; es decir, la planilla equivale a 14 veces las inversiones en hospitales.
Los gastos de la presidencia ejecutiva alcanzan S/4 millones, unos S/333.000 mensuales. De esta manera, el presidente de Essalud cuesta más que Julio Velarde, titular del BCR. Los gastos de los nueve miembros del consejo directivo suman S/1,4 millones al mes, incluidos los tres asientos de los sindicatos.
Solamente el hospital Rebagliati ejecuta S/2.838 millones. De estos, S/1.453 millones son gastos de personal (51% del total), S/715 millones son servicios prestados por terceros (25% del total) y S/670 millones son compras de bienes (24% del total). El gasto de una clínica de alto nivel en Lima es de hasta S/15 millones por año (según cálculo de IA), siendo sus planes en inversión de infraestructura de S/15 millones por año. Una clínica particular de Lima de 200 camas funciona con S/30 millones anuales. ¡Una cama en Essalud cuesta 13 veces más que una cama en una clínica privada!
En Essalud hay alrededor de 63.000 trabajadores (dos estadios de Alianza Lima), 10.471 médicos y 9.051 camas hospitalarias, y el resultado de esto es que no hay ni siquiera una cama por cada 1.000 asegurados (0,7 camas por cada 1.000 o dos tercios de colchón para 1.000), pero sí hay seis trabajadores por cada médico y ocho médicos por cada 10.000 asegurados. Por eso se entiende que haya citas médicas que se otorgan después de ocho meses.
En Essalud se trasplanta solo un páncreas, dos pulmones y doce corazones por año. El grueso de trasplantes es renal.
Ante esta situación, Essalud gasta en burocracia y no en mejorar la atención para sus asegurados por una pésima asignación de recursos, convirtiendo esta institución en otro Petro-Perú.
El mariscal Benavides, en 1936, creó el Seguro Social Obrero; Odría, en 1948, el Seguro Social del Empleado; Velasco, en 1973, los unifica; Belaunde, en 1980, creó el Instituto Peruano de Seguridad Social; y Fujimori le cambió el nombre y los colores de identificación. ¿Keiko sacará a Essalud de su camino al crematorio? ¿Evitará que los aportes a Essalud, a falta de contraprestación, se conviertan en impuestos ciegos?
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