Bastante antes de que Jacob Coxon, investigador de inteligencia artificial (IA), abandonara la empresa Anthropic y diera la voz de alarma sobre los efectos que podría tener para la humanidad la aceleración de los avances de esta tecnología, dos premios Nobel de Física habían anunciado los peligros de la falta de control y seguridades.
Serge Haroche, francés, Nobel de Física 2012, fue entrevistado en el 2025 por el diario “El Mundo” de Madrid sobre su opinión acerca de que las grandes tecnológicas inviertan en investigación cuántica e IA. Su respuesta fue contundente: “Necesitamos reglas éticas para controlar cómo se usan estas nuevas herramientas de información, y me temo que ese no es el caso ahora mismo. Las grandes compañías –ya sea en EE.UU. o en China– no están tomando en serio estos riesgos. En China, la IA se usa para el control político; en EE.UU., las grandes compañías la usan para controlar a los usuarios y ganar dinero. Si no tenemos reglas que se apliquen tanto en Oriente como en Occidente, vamos directos a una crisis” (“El Mundo”, 3/10/2025). Su opinión y vaticinios no podían ser más claros.
Geoffrey Hinton, británico-canadiense, Nobel de Física 2024 –conocido como “el padrino” de la inteligencia artificial– llamó la atención sobre este mismo asunto. Según BBC News, Hinton “ha venido advirtiendo de los riesgos que supone para la humanidad la tecnología que él mismo ayudó a desarrollar […]. Unas preocupaciones que lo llevaron a abandonar Google a mediados del 2023 y que ha reiterado nada más conocer el veredicto de la Real Academia Sueca de Ciencias” (8/10/2024).
Hinton añadió una preocupación central: “[…] la amenaza de que estas cosas se salgan de control”. Al renunciar a Google, Hinton abogó por poner freno al desarrollo de la inteligencia artificial: “No creo que deban ampliar esto más hasta que hayan entendido si pueden controlarlo […]. Mi suposición es que, dentro de cinco o 20 años, habrá una probabilidad del 50% de que tengamos que afrontar el problema de que la inteligencia artificial intente tomar el control de nuestras vidas”.
La conclusión es clara: empresarios y gobernantes de las dos potencias involucradas han estado hace tiempo informados de los graves riesgos. No obstante, el gobierno de Donald Trump incluso ha hecho campaña contra la regulación. Hoy por hoy, es hora de un acuerdo global que incluya a China y Estados Unidos. La lucha sin control por el dinero y el poder puede llevar a un colapso.
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