Son 13 los papas que se llamaron León. Ahora, con el actual, suman 14. Un dato importante: después de León XIII, tuvieron que pasar 122 años hasta la entronización de León XIV, quien nos visitará en noviembre, vivió entre nosotros y se nacionalizó peruano. De los 14, por diversas circunstancias de la historia, quizás los más conocidos son León I, III, IV y XIII. Este último escribió la encíclica “Rerum novarum”, obra en la que se pronuncia sobre los problemas sociales y laborales, sobre todo acerca de la denominada situación de la clase obrera, hechos que acontecieron a finales del siglo XIX y comienzos del siglo pasado.
León I (440-461 de nuestra era), llamado el Magno, es el único papa León llamado así porque tuvo el valor de encarar al feroz rey de los hunos, Atila, que había dejado Panonia (hoy Hungría) para invadir el Imperio romano. Las fuentes de la época explican que el papa se acercó al invasor y le dijo algo al oído. Entonces, Atila decidió retirarse.
La fama de León III (795-816) se debió a tres hechos. Fue quien coronó a Carlomagno cuando asumió el título de emperador del denominado Sacro Imperio Romano Germánico. Fue un intento de reconstruir el añorado Imperio Romano, pero esta vez con el predominio del catolicismo en el poder, hecho que marcó nuevamente una fuerte alianza de la Iglesia con el Estado en Europa, de la que León III fue uno de los artífices. Este papa sufrió un atentado del que salió ileso unos días antes de coronar a Carlomagno.
Respecto a León IV (847-855), él fue quien reconstruyó Roma después de que fuera arrasada por los árabes y, para protegerla, mandó construir los posteriormente denominados muros leoninos, que rodearon el Vaticano. Por eso, Roma fue también conocida como ciudad leonina. Este Papa formó una flota para enfrentar a los árabes y los derrotó en la batalla de Ostia, una playa que está a pocos kilómetros de la denominada Ciudad Santa.
Muchos siglos después, con León XIII, la Iglesia empezó a tomar una dirección distinta, comprometiéndose con los problemas sociales y obreros, como se ha señalado. A través de su encíclica “Rerum novarum” (“De las cosas nuevas”), critica el capitalismo salvaje del siglo XIX y el socialismo totalitario. Hay siete ideas que destacan en esta encíclica: la dignidad del trabajo, el salario justo, la jornada de descanso, la formación de sindicatos, la intervención limitada del Estado, la armonía entre las clases, y la función social de la propiedad privada, “porque los ricos tienen deberes con los pobres”.
Fue una obra muy avanzada para aquella época, publicada en 1891, que León XIV destaca en su encíclica “Magnifica humanitas”, obra también pionera porque trata, tal como dice el subtítulo, “sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial”. Sigue así los lineamientos de la moderna doctrina social de la Iglesia, iniciada por León XIII.
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