Muertes sin freno

La indolencia oficial ante la multiplicación de los accidentes de tránsito fatales en el país es pasmosa.

    Editorial El Comercio
    Por

    de El Comercio

    Resumen

    Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

    En puente Alipio mujer sube a un colectivo que se dirige hacia Chilca. Los puentes son grandes paraderos de los colectivos por el fácil acceso a la carretera.
    En puente Alipio mujer sube a un colectivo que se dirige hacia Chilca. Los puentes son grandes paraderos de los colectivos por el fácil acceso a la carretera.
    / NUCLEO-FOTOGRAFIA > JORGE CERDAN

    Hace dos días, un nuevo accidente de consecuencias fatales ha puesto por enésima vez en evidencia la incuria de nuestras autoridades de todo nivel frente a la situación de irresponsabilidad y muerte que campea en las pistas del país. La madrugada del domingo, en La Oroya (Junín), un bus interprovincial chocó con un tren, con un saldo de cuatro personas fallecidas y más de 40 heridos. De acuerdo con los testimonios recogidos por la Policía Nacional del Perú, el chofer del bus trató temerariamente de sobrepasar al tren, sin éxito. Agustín Antonio Ramos Yale, que figuraba como copiloto en el manifiesto de la empresa Apocalipsis, ha asumido la culpa de la mala maniobra, pero eso no exime ni a la firma ni a las instancias oficiales que deben velar por la seguridad en las carreteras de su responsabilidad.

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