Las escolares refieren que se sienten incómodas por el trato de sus compañeros en el colegio. Muchas de ellas prefieren faltar a clases. (Foto: GEC)
Las escolares refieren que se sienten incómodas por el trato de sus compañeros en el colegio. Muchas de ellas prefieren faltar a clases. (Foto: GEC)
Lourdes Fernández Calvo

En el Perú hay adolescentes que no saben de dónde proviene la sangre que menstrúan, que se sienten avergonzadas, tóxicas e impuras por sangrar; que dejan de ir al colegio para que nadie se entere de lo que les pasa. Hay algunas que viven la menarquía (aparición de la primera menstruación) como un trauma doloroso, que creen que es una hemorragia, una herida o una enfermedad y que en ese momento van a morir.

“A mí me vino la menstruación a los 13 años, yo no sabía qué era, fui al baño a miccionar, me bajé la ropa interior y estaba roja. Me había asustado y estaba llorando porque yo dije: algo me habrá pasado. Llegó mi mamá del mercado y le pregunté. Ella me dijo: “Ya estás menstruando, eso es normal en una mujer, ya no te preocupes”. De ahí, normal, yo ya no tenía miedo”. Testimonio de escolar.

Esta realidad ha sido evidenciada por el estudio ‘Retos e Impactos del Manejo de Higiene Menstrual para las Niñas y Adolescentes en el Contexto Escolar’ realizado por Unicef y el Instituto de Estudios Peruanos (IEP). El informe incluye entrevistas a 178 adolescentes escolares de Huancavelica, Loreto, Lima (Carabayllo) y Ucayali.

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es la desinformación respecto a la menstruación. El 54% de las escolares entrevistadas dijo no saber de dónde proviene la sangre menstrual. Solo 8 de las 112 encuestadas indicó que la sangre proviene del útero, mientras que el resto dijo que, de otras partes del cuerpo, como, por ejemplo, el estómago.

Infografía (Marela Carrasco)
Infografía (Marela Carrasco)

La situación se revela más crítica cuando se les pregunta si saben por qué tienen la menstruación. Solo un 4% pudo responder correctamente que es una expresión de la maduración sexual del cuerpo femenino. La mayoría cree que es un proceso por el que el cuerpo de la mujer expulsa “sangre mala” para purificarse, asociándola así a un concepto negativo. Incluso, un 13% dice no saber nada al respecto.

“Lo que encontramos es que la primera información que reciben las adolescentes viene específicamente de las madres y esa es, en la mayoría de los casos, información basada en mitos y en temores porque muchos de los mensajes que las madres les dan a las adolescentes es que, por un lado, es natural, pero por otro les dicen que no se vinculen con los varones porque pueden salir embarazadas. Les genera temor para actuar con sus pares varones”, refiere Luisa Martínez Cornejo, oficial de Género de Unicef-Perú.

A continuación, algunas respuestas de las adolescentes (AD) recogidas en el estudio ‘Retos e Impactos del Manejo de Higiene Menstrual para las Niñas y Adolescentes en el Contexto Escolar'.

  • Entrevistadora: ¿Por qué les viene la menstruación a las chicas?
  • AD: Porque es cosa natural ¿no?... Por cambios en su cuerpo… Que te empiezan a salir los vellos púbicos y piensas como en diferentes formas, ya no eres como una niña, te comportas más bien como una señorita. (AD9LOR1)
  • AD: cuando se van ellos desarrollando, se van creciendo las cosas ya. Se van formando cintura, se crece, ya tienen un olor. Y de ahí eso, de ahí eso ya viene, no más (AD8LOR2)
  • AD: Mmm a ver, no sé pero yo creo que es porque es una etapa de crecimiento, lo que a mí me dijeron que cuando te da la menstruación ya hasta ahí no más creces, me dijeron, de repente cada no sé cuántos días puedes crecer dos centímetros así…ah ya, entonces dije hasta aquí no más voy a crecer, ah ya…(…) eso es, las hormonas creo que no sé qué pasa con ellas, pero algo pasa con ellas (…) Y ya empieza ya a, como que, no sé, empieza a desarrollar y como que ya, eso es…no sé, ay no sé cómo explicar eso. (AD9LOR3)

Esta desinformación incluye mitos y creencias populares como restricciones alimenticias para las adolescentes mientras menstrúan. Además, el 89% de las menores aseguran que también hay actividades o comportamientos que no pueden tener mientras menstrúan.

En las zonas rurales, durante este período las mujeres no deben ir a la chacra, ya que podrían matar o secar las plantas que tocan. En Lima, se evita bañarse en la piscina o río por el temor a mancharse y evidenciar que se está menstruando. En Loreto y Ucayali, la prohibición de bañarse en el río tenía un carácter diferente: buscaba evitar que los animales y espíritus que habitan las aguas y el monte pueden dañar o embarazar a las mujeres durante el periodo menstrual: el fuerte olor de la sangre atrae a dichos animales y seres y por tanto pone en peligro a la mujer menstruante.

El tabú y la vergüenza

Si hay sentimientos unánimes entre las escolares entrevistadas que menstrúan esos son el temor y la vergüenza. El 95% de escolares dice haber sentido alguna incomodidad o dificultad cuando está con la menstruación cuando asiste a clases. Tienen miedo de manchar el uniforme, que sus compañeros lo noten y se rían de ellas. Es por ello, que el 35% de ellas dice haber faltado al colegio durante su periodo de menstruación.

El estudio revela que, en Ucayali, por ejemplo, las adolescentes contaron que cuando los hombres se enteran de que alguna de ellas está menstruando, realizan comentarios tales como “está mojada”, “se ha cortado su vagina con un cuchillo”, “qué asco, ella está sangrando”, “¡Aj!”, “¿por qué te baja tanta sangre?” o “está con su mes, está a punto de embarazarse”. Los chicos comentaron que han escuchado que algunos compañeros les dicen a las chicas que “están con su bandera roja” o “que van a viajar a Japón (bandera blanco y rojo)” o que “están de fiestas patrias”.

“Los hombres tampoco reciben información por eso es difícil que se genere empatía o comprensión y como es un tema oculto o tabú, se usa para generar vergüenza. Estas formas de violentar tienen un impacto en la comprensión del cuerpo de las propias adolescentes y su desarrollo. Están en una etapa en la que su cuerpo está creciendo y reciben mensajes que denigran lo que está ocurriendo con su cuerpo. Es un mensaje vinculado al asco, de tener una sangre sucia, o las manchas de sangre. Esto las limita para participar dentro de la escuela y ser empoderadas como mujeres”, refirió la especialista de Unicef.

Otro de los puntos importantes hallados por el informe es el de la falta de servicios higiénicos adecuados en los colegios. Las adolescentes sienten que no tienen privacidad de su menstruación por falta de pestillos, de tachos sin tapa, etc. Muchas adolescentes evitan el uso de los baños en los días que tienen la menstruación y prefieren cambiarse en sus casas.

En sus conclusiones, el informe refiere que es urgente y necesario garantizar el derecho al acceso a la información completa y oportuna para las adolescentes para que puedan vivir sin temor y vergüenza su menarquia, menstruación y sexualidad y relacionarse de una manera más positiva con su propio cuerpo y con los demás.

Esta recomendación es además consistente con el PNAIA 2012-2021 y las estrategias de implementación que propone para el resultado 9 (postergación de la maternidad y paternidad de los adolescentes hasta alcanzar la edad adulta), las cuales apuntan a garantizar información y servicios adecuados para los y las adolescentes. Asimismo, el acceso a información, servicios y educación en salud sexual y reproductiva está claramente explicitado en la Observación general No. 20 del Comité de los Derechos del Niño.

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