La derecha: mucho dato, poco relato. Crónica sobre sobre el Foro Madrid en Lima
El II Encuentro Regional del Foro Madrid se llevó a cabo el 29 y 30 de marzo en Lima. Un evento con algunos radicalismos para la tribuna y ninguna narrativa que prometa un cambio desde la derecha.
Rocío Monasterio, diputada de Vox Madrid (España); Eder Mejía, diputado del Partido Nacional (Honduras), y María Fernanda Cabal, senadora del Centro Democrático (Colombia). Foto GEC / Anthony Niño de Guzmán
El Foro Madrid nació como una iniciativa española para toda Iberoamérica. La agenda es clara y el ideario abarca desde el liberalismo hasta el conservadurismo, lo que comúnmente se conoce como “la derecha”. No siempre fue así, claro. El precandidato Fernán Altuve –uno de los ponentes nacionales más ovacionados– explicó en el entremés que en el siglo XIX el liberalismo era la izquierda y el cacerismo era la derecha (a ver si alguien le avisa a Antauro Humala). Así, entre broma y broma, el ambiente amical propició ‘boutades’ y radicalismos en son de joda. Y es que como suele suceder cuando un grupo ideológico se reúne, la dinámica genera radicalismos en busca del aplauso del público cautivo. Eso lo comprendieron los congresistas peruanos, que compitieron a gritos por ver quién soltaba el discurso más provocador. Así se fue colando la agenda anti-LGTB, la crítica a la ideología de género y demás puntos que separaron a los viejos tercos de los jóvenes turcos en el auditorio. Inevitable.
Pero más que el supuesto déficit de jóvenes criticado en las redes sociales, fue notoria la ausencia de voces regionales. Un centralismo elocuente si se considera que Pedro Castillo aún es muy popular en el sur peruano. ¿Cómo se enfrentará el castillismo sin Castillo? De eso tampoco se habló.
Este segundo encuentro regional sucedió al que se llevó a cabo en Bogotá, en febrero del 2022. Según Elizabeth Du Bois y Ángel Delgado, la negociación tomó un par de años pero los detalles lograron definirse rápidamente en el último mes. Gracias a la Fundación Disenso y el Foro Democrático, el evento convocó a 800 inscritos. Además, fue transmitido en vivo por las redes sociales. Y se espera que ahora Vox invite a sus pares peruanos al festival Viva 23 de España, en octubre del 2023.
Sobre Vox y su postura ideológica también se discutió en privado. Sobre todo entre algunos invitados jóvenes que deslindan con ciertas ideas que consideran extremas. Pero lo cierto es que, salvo Isabel Díaz Ayuso y algún otro tímido representante del PP, lamentablemente ningún otro partido español se compró el pleito contra la amenaza golpista de Pedro Castillo. Ni qué hablar del PSOE, que hace años no tiene una figura como Felipe González, quien modernizó la otrora postura marxista de ese partido. Visto así, lo de Vox es puro realpolitik. Porque salvo el apoyo de Santiago Abascal, la derecha peruana está prácticamente sola en España.
Rocío Monasterio, Carolina Ribera Áñez y Hermann Tertsch destacaron entre la lista de invitados extranjeros. Un conglomerado que incluyó a 28 diputados de la región, 3 de ellos de la Comunidad Europea. La diputada y presidenta de Vox fue didáctica y sugestiva. La hija de la expresidenta de Bolivia trajo noticias del futuro trazando un paralelo impresionante entre su madre y Dina Boluarte. Y el tercero dio la necesaria dosis de realismo.
Legalmente hablando, los juristas y constitucionalistas Domingo García Belaunde y Ernesto Blume Fortini aterrizaron magistralmente el caso peruano y la singularidad regional de su jurisprudencia. De paso, evidenciaron lo redituable que es enjuiciar al Estado en temas de derechos humanos. Y en contraste, las pocas monedas que caerían si se cuelga a un senderista de cabeza.
Rocío Monasterio, diputada de Vox, fue una de las invitadas.
/ Anthony Niño de Guzmán / EC
El alcalde de Lima, Rafael López Aliaga, rompió esquemas defendiendo el rol subsidiario del Estado –lo dijo dos veces–, lo que marcó su carácter socialcristiano. Y Juan Sheput apuntó bien al déficit comunicacional de la derecha. El elefante en medio del coctel fue la salida de Pedro Castillo. Todos felicitaron al Perú por haberse librado de un dictador que se vacó solo. Pero los congresistas recibieron el piropo agradecidos y envalentonados.
Mientras transcurría la primera fecha del cónclave, la Municipalidad de Miraflores clausuró el Lugar de la Memoria (LUM) por no contar con el certificado de inspección técnica de seguridad. Varias voces en el auditorio celebraron el cierre. Y fue principal tema de conversación del último ‘coffee break’. Luego, los asistentes se repartieron entre el coctel del alcalde de La Molina, Diego Uceda, y el de la Cámara de Comercio de Chile. El rumor entre brindis y sonrisas era que Castillo saldría bien parado en una próxima encuesta nacional. Pánico pituco.
El ‘timing’ del cierre del LUM fue ilustrativo. Porque si la derecha se contenta con los aplausos de su tribuna, solo bastará con cerrar memoriales y cancelar el discurso caviar. Algo tan inútil como cortar un imán para eliminar uno de sus polos.
Carolina Ribera declara a la prensa peruana durante el Foro Madrid. Foto: GEC / Anthony Ramírez Niño de Guzmán
/ NUCLEO-FOTOGRAFIA > ANTHONY NINO DE GUZMAN
Pero si la derecha quiere convocar a un auditorio más grande que el de Erasmo Wong, tendrá que elaborar una narrativa convincente y construir una memoria propia. Por ejemplo, contando que a diferencia de lo que sucedió en las dictaduras de Chile y Argentina, fue la democracia peruana (1980-1992) la que se enfrentó a la subversión. Y explicando que Sendero no fue una columna guerrillera sino un oleaje de sangre sin par en la región.
Y si esta derecha pretende competir electoralmente en un país que a pesar de serle afín ideológicamente encumbra a ‘outsiders’ de izquierda, tendrá que ganar la batalla cultural. Por ejemplo, creando más memoria, no censurándola. Convenciendo al público, no insultándolo por no saber de macroeconomía. Y anunciando un futuro posible, no recordando un Perú pre-Castillo que no volverá.
Aunque no haya un calendario electoral, la campaña ya empezó. Eso se hizo evidente en este segundo encuentro del Foro Madrid. Y mientras la derecha hacía diagnósticos realistas, la izquierda vende el paraíso en la tierra. Y aunque la derecha tuvo la historia de su lado, la izquierda cuenta La Historia. Y así como la derecha no tiene un discurso orgánico, la izquierda promete un nuevo país –y una casa para Gahela Cari– construidos con palabras como “nueva Constitución” o “asamblea constituyente”