(Foto: Hugo Pérez / El Comercio)
(Foto: Hugo Pérez / El Comercio)
Fernando Vivas

Columnista, cronista y redactor

fvivas@comercio.com.pe

En el Congreso investigó a Humala y en el Gabinete de PPK se negó a tramitar el indulto a Alberto Fujimori. nos recibe en su notaría para sacar lecciones de ese indulto anulado y hablar de las urgencias y trampas de la reforma judicial.

—¿Alguna moraleja o lección del indulto anulado?
Muchas. Politizaste la justicia y nadie ganó. El fujimorismo y el antifujimorismo se politizaron al punto que no se encuentran coincidencias para pensar el futuro a un par de años del bicentenario. Fujimori ha terminado en peores condiciones físicas y emocionales.

—¿Por eso no quiso participar de esa decisión y dejó el Ministerio de Justicia?
No tuve que participar. Cuando tuve que evaluar la salud del ex presidente Fujimori, vi que no estaban dadas las condiciones [para el indulto].

—Había y hay una salida política, una ley para que adultos mayores con ciertos padecimientos se vayan a su casa con grilletes.
Es una salida legal que tiene que ser aprobada por políticos. Hay que darle un enfoque integral. La mitad, aproximadamente, no tiene sentencia; 6 de cada 10 no han tenido una defensa que nos permita asegurar que haya tenido un proceso justo. Hoy que sabemos que dos entradas para el Mundial valen un caso de violación [alusión a un audio sobre César Hinostroza], hay que atender esto globalmente. Hay 15 grilletes [puestos], ¿por qué no estamos en mil?

—El ministro Vicente Zeballos me dijo que los jueces no piensan en grilletes como opción.
Totalmente cierto, pero no solo eso [satura las cárceles]. Hay presos por delitos culposos de tránsito.

—Y padres que no pagan alimentos y la cárcel los aleja de cumplir con sus hijos.
Que les pongan grilletes, que no se los premie, pero hay otras formas de sanción eficaces. No todo se reduce a la ‘ley Fujimori’. Hay que ver el tema con un enfoque integral.

—Se aprobó una ley con muchos vicios, el Ejecutivo la observó y el Congreso no se allanó a las observaciones. Ahora se discute otra.
Nuevamente, una decisión jurídica se tomó con criterio político. Cuánto va a convenir hacer esto o no, sin pensar en los demás.

—Las prisiones preventivas generan polarización. ¿Se nos fue la mano?
Absolutamente, es terrible que recién muchos se enteren de un clamor de cientos que tienen prisión preventiva porque están en el marco de organización criminal. Esa ley fue el sustento de la fiscalía para explicar que en casos complejos no puedes poner a un narco o un sicario en la calle. Pero al guardián de un almacén, ¡no pues! Luego, ¿qué se ha hecho? Explicar que era por carga procesal.

—O sea, más que convicción sobre el fondo del caso, formas de ganar tiempo.
Sí y la prisión preventiva es medida de última ratio. Se debe adoptar solo si el investigado es muy peligroso o se puede ir del país. El caso del policía [Elvis Miranda] ofende. Que a una persona que está en una institución pública y le puedes dar una medida restrictiva, le arruines la carrera; es mandar un mal mensaje a otros policías.

—Pero la prisión preventiva se usó en el Brasil de Lava Jato, en la Italia de ‘mani pulite’, para quebrar redes criminales.
La lógica de la ley de crimen organizado es el derecho penal del enemigo: asumir que al narco, al explotador sexual no lo puedes tratar con las mismas reglas que tratas al delito culposo, porque está usando el sistema contra nosotros. Un Orellana, un Quispe Palomino, están usando las falencias del sistema para generar impunidad. Entonces, dices, voy a bajar el nivel de garantías sin violarlas para quebrar el poder que tiene el crimen organizado, que es actuar de manera celular, con compartimentos estancos. Pero tampoco se puede abusar de eso.

—Si acusados como Humala y luego Keiko admitían de saque que recibieron dinero y faltaron a la legislación electoral...
Se acababa el problema. El lavado de activos nace de una prueba contundente, si tienes un desbalance patrimonial, me dices cuál es tu fuente; si no, es lavado de activos.

—¿Qué decir frente a la percepción de que no les cae igual a todos, por ejemplo a Keiko o a PPK?
Les tiene que caer a todos. Por PPK tengo un aprecio personal y estaré con él en las buenas y en las malas, lo que no significa que si tiene que responder por determinadas cosas, haré algo para evitar que cumpla su responsabilidad. Fui educada en el “quien bien te quiere, te hará llorar”. Así de duro.

—¿Debe preocupar que haya jueces y fiscales héroes?
Me preocupa la lógica absurda de que eres héroe si juzgas a mi enemigo y tirano si juzgas a mi amigo. Exponerlos al control mediático cotidiano es riesgosísimo.

—¿No se está juzgando con severidad al funcionario, descuidando al privado?
La indignación respecto al político es porque le has dado la facultad de que cuide tu plata, por eso indigna; pero la tragedia del Perú es la impunidad a todo nivel.

—Pero hemos avanzado.
Totalmente. De un país que decía roba pero hace obra, pasamos a un país que reclama justicia. Para que la refundación sea real, hay que aterrizarla. Por ejemplo, el presidente se comprometió el 28 de julio a allanarse como Estado a los procesos por jubilaciones. Ya pues, a allanarse. Si piensas que la justicia es meter presa a una persona o dos de un partido que no te gusta, eso pronto se acaba.

—¿José Luis Lecaros, presidente del PJ, estará a la altura de la urgencia de reforma judicial?
Confío en que la institución, que es lo que no entendió el fiscal Chávarry, encuentre el camino para sobrevivir a esta crisis de confianza ciudadana. Un país que tiene poder político desprestigiado y un PJ en el que se confía poco no es un Estado de derecho. Así te explicas la venganza, el chapa tu choro.

—Se ha aumentado inversión en justicia.
Sí, pero recién ahora se está entendiendo el impacto que tiene la justicia no solo en la vida diaria, sino en la economía del país, en la vida del país.

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