Por Content LAB

Mientras miles de aficionados llegaban a Nueva Jersey para vivir una de las mayores fiestas del fútbol, un food truck con sabores peruanos también captaba la atención de quienes recorrían la ciudad. No llevaba camisetas ni banderas en la cancha, pero sí una propuesta que buscaba demostrar que el Perú también podía hacerse presente en el Mundial a través de aquello que mejor lo representa: su gastronomía.

Con esa idea nació “Perú también va al Mundial”, una campaña desarrollada por Florida, marca emblemática de la peruana G. W. Yichang, que desde hace 70 años forma parte de la mesa de los peruanos y que hoy también cuenta con presencia en mercados como Estados Unidos y Chile. Aprovechando el alcance global del torneo, la marca decidió trasladar parte de la identidad gastronómica del país hasta Nueva Jersey, una de las sedes del campeonato.

La experiencia fue liderada por el chef peruano Fabián Márquez, radicado en Nueva York, quien preparó recetas inspiradas en la cocina nacional utilizando atún Florida como ingrediente principal. El menú incluyó una causa, un sándwich y un chaufa de atún, tres preparaciones elegidas por su cercanía con la cocina cotidiana peruana y por la versatilidad del producto.

La propuesta reunió a aficionados provenientes de países como México, Argentina, Brasil, Alemania, Francia y Senegal, quienes pudieron conocer un pedacito del Perú a través de sus sabores en medio de la fiesta futbolera.

“Este Mundial nos agarró fuera de la cancha, pero creemos que hay una forma en la que el Perú nunca se queda afuera, y es a través de su comida. Cuando un peruano cocina, el país entero se hace presente en cualquier lugar del mundo”, señaló Alejandra Loo, gerente comercial de G. W. Yichang.

Según explicó la ejecutiva, la elección de Nueva Jersey respondió a que esta ciudad concentra durante el torneo a miles de visitantes de distintas nacionalidades, convirtiéndose en un escenario ideal para acercar la gastronomía peruana a públicos internacionales.

“La gastronomía peruana es una de las expresiones culturales que más reconocimiento le ha dado al país en los últimos años. Con esta iniciativa quisimos resaltar ese valor y recordar que también puede convertirse en una forma de representación más allá del deporte”, añadió.

Más allá de una activación gastronómica, la campaña buscó transmitir una idea sencilla: aunque el Perú no estuvo presente en la competencia deportiva, sí encontró una manera de participar en la conversación mundial. Esta vez no desde el fútbol, sino desde una de las expresiones culturales que más orgullo genera dentro y fuera del país.

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