Don Eduardo: el restaurante de carnes peruano que hace que no extrañes el corte importado
El restaurante renueva el competitivo mundo de las parrillas en Lima con algo que parecía imposible, y por partida doble: que exista una novedad en ese rubro y que se trate de una carne peruana premiada en Argentina.
Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
No quise pedir wagyu. Es un dato pequeño, pero, en una parrilla limeña donde esta carne suele ser la carta de triunfo casi obligatoria y lo que justifica el ticket alto, no pedirla después de probar el bife peruano dice mucho. La ternera criolla, con 21 días de maduración en el bife angosto y el ancho, no compite contra el estándar japonés; lo desplaza del centro de la conversación. Y no es una carne cualquiera: es la misma genética con la que La Estampida, el grupo detrás de este restaurante, se coronó campeón mundial en el World Meat Championship de Buenos Aires en 2025, frente a 110 establos de todo el mundo.
Don Eduardo
Dirección: Av. Angamos Oeste 598, Miraflores
Instagram: @parrilladoneduardo.lima
Reservas: https://doneduardomiraflores.mesa247.pe
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Incluso tuvieron trabas para llevar las carnes al concurso, porque nunca nadie había exportado carne peruana a Argentina: hubo que crear el código de importación por primera vez. El premio no fue suerte ni casualidad. Es la consecuencia directa de una selección que empieza mucho antes del fuego: solo hembras jóvenes, criadas entre los 2.000 y 3.000 metros sobre el nivel del mar en Cajamarca, La Libertad y Áncash y traídas a la costa para un engorde de 120 días, con una fórmula de soya y maíz especialmente diseñada.
El bife angosto se coronó campeón mundial en 2025, en el World Meat Championship de Buenos Aires. (Foto: Cristina Hara - Sur Studio)
Los toros quedan fuera del corte ‘signature’ porque infiltran menos grasa, una decisión que en la mayoría de parrillas se resolvería con la etiqueta de una raza importada, y que aquí se hace con selección genética y dos tipos de maduración según el corte —‘dry-aged’ y ‘wet’— hasta por 21 días. Trazabilidad desde el nacimiento hasta el plato. El resultado es una carne tierna, jugosa, menos untuosa que el wagyu, más limpia, con matices de mantequilla tostada y un toque de umami que deja la maduración.
Don Eduardo forma parte del grupo liderado por La Estampida, su marca insignia fundada en 2014 en Trujillo por los hermanos Alfonso y Marcos Rebaza. (Foto: Cristina Hara - Sur Studio)
El resto de la carta, en cambio, funciona como acompañamiento de este hallazgo, no como competencia. Entre ellos destacan el flat iron, que viene con bbq nikkei y chaufa blanco; el ossobuco norteño, servido sobre risotto de culantro; y el ají de hongos, con crema de ají amarillo, setas, portobellos y champiñones a la brasa y aceite de culantro. Son platos bien resueltos, con más ambición que la parrilla promedio de Lima, pero ninguno pelea por el protagonismo. Es una diferencia sutil y reveladora: en muchas parrillas, los fondos existen para compensar un corte que no tiene mucho que ofrecer; en Don Eduardo existen porque el corte no necesita defensa y la cocina puede permitirse jugar en otro lado.
El postre: una tarta de queso con miel de chancaca e higos. (Foto: Cristina Hara - Sur Studio)
Los detalles en la mesa también cumplen el mismo rol: subrayar el argumento. El chimichurri con chincho y zapallo loche, en vez del clásico perejil-orégano de siempre; la sal volcánica gris y rosada rallada frente al comensal; y las papas fritas trujillanas.
Tartar de lomo de ternera signature con tuétano, que le da un extra de cremosidad y sabor. (Foto: Cristina Hara - Sur Studio)
Que un restaurante en Lima pueda poner una ternera criolla peruana frente al comensal y que este no extrañe el corte importado es algo que, pensábamos, era imposible. Durante años, “premium” en una parrilla local significó importado. Don Eduardo apuesta por lo contrario: aunque hay wagyu, no se le extraña, y el primer bocado de su bife premiado lo demuestra antes de que cualquier discurso tenga que hacerlo. //
José Luis Castro, chef y director culinario del grupo y campeón mundial de parrilla 2023. (Foto: Cristina Hara - Sur Studio)
Además…
Para tomar nota
UNA CAVA CON PERSONALIDAD
Solo con probar el Huinco, un malbec de Arequipa fermentado en tinajas a 1.800 metros de altitud, queda claro que la carta de vinos curada por el sommelier Lucho Vásquez (antes en Rocco) fue pensada con el mismo criterio que la cocina: no rellena, acompaña. Junto a esa apuesta local conviven el Tannat Munay, un pinot noir de Borgoña de Albert Bichot, un cabernet sauvignon 2020 de Morgan Bay Cellars, en California, y un Rioja San Vicente 2022. La selección no busca abarcar todo el mundo del vino: cruza el terruño peruano con referencias clásicas de España, Francia y California que dialogan con la carne.