Por Marissa Chiappe

Al llegar, todos saludan a Arturo Vera como si fuera un viejo conocido. Algunos incluso le dicen Don Fernando. Pero Don Fernando fue su padre. Quizá el restaurante debió llamarse Doña Susana, por su mamá, la que inició todo. Aunque ella prefirió rendir homenaje al hombre que, al morir, la empujó a reescribir el destino de su familia a través de la cocina.

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