A lo largo de los años, la psicología ha sido muy importante para comprender el comportamiento de las personas, ya que estudia cómo pensamos, sentimos y actuamos en distintas situaciones. De hecho, a través de este campo, se pueden analizar procesos como las emociones, la personalidad, la toma de decisiones y las relaciones interpersonales. Esto resulta clave para mejorar la convivencia, resolver conflictos y promover el bienestar emocional. Por ello, en esta oportunidad, en medio de una fiesta del Mundial 2026, esta disciplina académica ha analizado las emociones que se liberan, tanto positivas como negativas, de los hinchas mientras ven un partido de fútbol. De hecho, expertos señalaron las posibles consecuencias negativas que podrían enfrentar algunos aficionados, como episodios de ira o comportamientos violentos en caso de que su selección pierda un partido. En la siguiente nota te contamos todo lo que debes saber al respecto.
A través de una entrevista para la revista UNAM Global, el docente del Departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina, Víctor Manuel Rodríguez Molina, explicó que los eventos deportivos como, por ejemplo, el Mundial 2026, favorecen la liberación emocional, haciendo que el cerebro reduzca el razonamiento consciente y actúe más desde las emociones por medio de la amígdala, una estructura cerebral vinculada a las respuestas emocionales. Asimismo, precisó que las impresiones negativas no provocan directamente la violencia, pero sí pueden propiciar conductas agresivas al debilitar el control racional, tanto en contextos deportivos como en el entorno familiar.
Eso no es todo, el especialista indicó también que la derrota de un equipo puede afectar significativamente las emociones de los aficionados y, en casos excepcionales, desencadenar consecuencias graves, como ocurrió tras la histórica derrota de Brasil ante Alemania en el Mundial 2014. “Los humanos tenemos un circuito de recompensa y éste se va a alimentar por cosas que son placenteras o que nos hacen sentir bien o que queremos seguir experimentando. En el caso del futbol, este circuito se nutre cuando nuestro equipo gana. Sin embargo, cuando nos marcan un penal, una expulsión o perdemos, éste decae. Tenemos diversas emociones mezcladas en el juego y a la vez secretamos sustancias químicas que nos producen placer como las endorfinas”, precisó.
“Nuestro cerebro tiene un ámbito racional, pero al ver deportes afloran nuestras emociones sin censura. Si gritas, lloras, te enojas, nadie te va a criticar. Es un terreno permitido para que vivamos lo que sentimos con más intensidad. Incluso, hasta aquellos que no les gusta el futbol, se integran y surge esa emoción colectiva, porque se contagian de lo que están viviendo los demás. Vienen los sentimientos de impotencia y de tristeza, pero también la ira, y esto combinado puede desembocar en agresiones a otras personas u objetos. Cuando permitimos que los sentimientos negativos nos dominen, decimos que la emoción se transformó en una conducta. Pero siempre hay un freno que pone el lóbulo frontal”, agregó Rodríguez para dicho medio.
De acuerdo con investigaciones compartidas por el medio Diario Registrado, quienes muestran preferencia por la estación del verano tienden a presentar rasgos más extrovertidos, sociables y dinámicos frente a los demás. Y es que, esta temporada suele asociarse con mayor energía, optimismo y una mayor inclinación hacia las actividades al aire libre y la vida social.
Por otro lado, las personas que prefieren el invierno se caracterizan por valorar la tranquilidad, la introspección y el bienestar emocional. De hecho, según diversos informes, la preferencia por una estación del año también puede reflejar la manera en que cada individuo procesa sus emociones y se vincula con ciertos recuerdos, entornos y condiciones climáticas. Es decir, refleja cómo cada persona encuentra equilibrio, bienestar y sentido en su ambiente.