Por Kenyi Peña Andrade

Cambiar de postura en medio de una conversación suele interpretarse como una señal de indecisión o falta de convicción. Sin embargo, diversos estudios en psicología plantean una mirada distinta: modificar una opinión cuando aparecen nuevos argumentos puede ser una muestra de flexibilidad mental y de la capacidad para evaluar la información con objetividad, dejando de lado prejuicios o ideas preconcebidas.