Murió Chuck Norris: la sorprendente pasión por los autos que pocos conocían
Más allá de las artes marciales y el cine, el actor estadounidense cultivó durante décadas una pasión por los autos deportivos, clásicos americanos y superdeportivos exclusivos
Chuck Norris tenía un Ford Mustang Boss de 1969, el cual llevaba un motor V8 de 7,0 litros con 500 hp. (Foto: Tork)
/ Tork
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La figura de Chuck Norris está asociada a las patadas giratorias, a las películas de acción de los años 80 y a la popular serie Walker, Texas Ranger y El Furor del dragón. Sin embargo, fuera de las cámaras, el actor y artista marcial también desarrolló otra gran pasión: los automóviles. A lo largo de su carrera, Norris reunió una llamativa colección que combina muscle cars estadounidenses, deportivos modernos y algunos modelos de lujo.
La figura de Chuck Norris está asociada a las patadas giratorias, a las películas de acción de los años 80 y a la popular serie Walker, Texas Ranger y El Furor del dragón. Sin embargo, fuera de las cámaras, el actor y artista marcial también desarrolló otra gran pasión: los automóviles. A lo largo de su carrera, Norris reunió una llamativa colección que combina muscle cars estadounidenses, deportivos modernos y algunos modelos de lujo.
El gusto del actor por los autos se remonta a sus primeros años de éxito en Hollywood. Uno de los modelos que marcó esta etapa fue un Ford Mustang, un clásico de la industria automotriz que simbolizaba tanto potencia como estilo. Para Norris, este vehículo representaba más que un simple medio de transporte: era una señal del progreso alcanzado en su carrera como actor.
Con el paso de los años, su garaje se fue ampliando con varios de los muscle cars más emblemáticos de Estados Unidos. Entre ellos destacan el Chevrolet Camaro ZL1 y el Dodge Challenger, dos modelos reconocidos por su diseño agresivo y motores de alto rendimiento. Ambos encajan con la imagen que el actor proyectó durante décadas en el cine: fuerza, carácter y potencia.
1970 Dodge Challenger (Foto: Universal Pictures)
Pero su colección no se limita a los clásicos americanos. Norris también mostró interés por superdeportivos europeos. Uno de los más destacados es el Ferrari F8 Tributo, considerado uno de los autos más exclusivos dentro de su garaje. Este modelo italiano combina altas prestaciones con un diseño sofisticado y tiene un valor que supera los US$300.000.
Ferrari F8 Tributo
La variedad de su colección refleja diferentes facetas de su personalidad: desde el gusto por la velocidad hasta el aprecio por los diseños clásicos. Según diversas publicaciones especializadas, Norris no solo adquiría autos por su valor o exclusividad, sino también por la experiencia de conducción que ofrecían.
Aunque el actor es recordado principalmente por su carrera en el cine de acción, su garaje demuestra que su vínculo con el mundo del motor también fue importante. Entre muscle cars históricos y superdeportivos modernos, la colección automotriz de Chuck Norris revela una pasión que acompañó al actor durante gran parte de su vida, lejos de los sets de filmación pero siempre ligada a la adrenalina.