Zulma Soriano es una de las enfermeras que asisten a Ana Estrada en su casa de Miraflores. pasa sus días mentalizada en el proceso que afronta. “Haber sido escuchada es una primera conquista”, dice sobre la audiencia en la que participó. FOTO: Elías Alfageme.
Zulma Soriano es una de las enfermeras que asisten a Ana Estrada en su casa de Miraflores. pasa sus días mentalizada en el proceso que afronta. “Haber sido escuchada es una primera conquista”, dice sobre la audiencia en la que participó. FOTO: Elías Alfageme.
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Por Juan Carlos Fangacio Arakaki

Cuando Ana Estrada necesita hablar con claridad, debe pedirle a su enfermera de turno que le tape la traqueostomía que le realizaron hace unos años. Solo así logra que la voz vuelva a salir de entre sus labios. A cambio, debe tomar aire por la nariz y hacer trabajar los músculos respiratorios que, al igual que todo su cuerpo, se debilitan día a día. En su caso, el solo acto de hacerse escuchar implica un esfuerzo enorme.

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