Por Jorge Chávez Noriega

En la cabina de transmisión estaba Daniel Peredo y en la cancha él, contando los segundos finales de un partido que se hacía eterno. Esa noche, 15 de noviembre de 2017, Perú volvía a un Mundial después de 36 años y Michael Succar era testigo privilegiado del suceso. En medio del alboroto, su misión era conseguir las primeras declaraciones de Jefferson Farfán, autor del gol que abrió el camino para llegar a Rusia. Ni bien sonó el pitazo final corrió a su encuentro y, como un jugador experimentado que cubre el balón, se ubicó al lado del delantero peruano, sosteniéndolo de la cintura el tiempo que duró la entrevista. Había conseguido la exclusiva. Jefferson no pudo escapar de la marca de Michael, como sí lo hizo con los defensas neozelandeses.

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