(Foto: Tecnológico de Monterrey)
(Foto: Tecnológico de Monterrey)
Christian Mestanza Arquiñigo

En los 70, películas y series de ficción como Star Wars o Star Treck popularizaron el , la proyección en tres dimensiones de un objeto, una tecnología que en aquella época se consideraba futurista pero que hoy ya es una realidad que se empieza a utilizar en un campo tan importante como el de la .

El de México viene usando este sistema desde 2016 en algunas de sus clases. El proyecto “Profesor Avatar”, que nació como una necesidad ante la falta de personal capacitado para dar ciertos cursos especializados, ofrece la experiencia de tener a un profesor en forma proyectada en uno o varios salones de clase al mismo tiempo y poder interactuar con él. El proyecto recibió el premio Silver Award, Best Use of ICT, QS Reimagine Education 2016.

Los hologramas han estado muy presentes en las películas de ciencia ficción, como en aquella escena de Star Wars en la que la princesa Leia envía un mensaje holográfico de ayuda a Obi-Wan.
Los hologramas han estado muy presentes en las películas de ciencia ficción, como en aquella escena de Star Wars en la que la princesa Leia envía un mensaje holográfico de ayuda a Obi-Wan.

Ahora, dicha casa de estudios se encuentra en conversaciones con distintas instituciones para traer esta tecnología al Perú, según afirma Eduardo González Mendívil, uno de los creadores del sistema avatar, con quien conversamos del tema.

-¿Qué es un holograma?-

Un holograma es un concepto de la física y de la óptica en el que con una porción de un objeto se trata representar el todo. De hecho, es un término mucho más complejo de lo que creemos. Pero coloquialmente se entiende como una figura que representa un objeto en tres dimensiones.

Lo que nosotros hacemos realmente no es un holograma, preferimos llamarlo proyección bidimensional con efecto holográfico de representación 3D de una persona.

-¿Cómo nació la idea de crear profesores holográficos?-

En el tecnológico nos dimos cuenta de que había ciudades en México que batallaban para conseguir un profesor con las credenciales académicas necesarias para impartir cursos como mecatrónica o diseños de redes industriales. Entonces, tratamos de buscar cómo hacer para que los profesores no tengan que estar continuamente viajando de ciudad en ciudad, porque era muy agotador para ellos. Descubrimos, y teníamos esa intención, de que utilizando tecnología de telepresencia podíamos recrear la presencia del profesor en un grupo de estudiantes que de otra forma no podría recibir clases con él.

Eduardo Gonzáles Mendívil. (Foto: El Comercio)
Eduardo Gonzáles Mendívil. (Foto: El Comercio)

-¿Cuántas personas pueden estar conectadas al mismo tiempo en una clase? -

Hemos enlazado hasta con 26 sedes al mismo tiempo. Creemos que se pueden conectar más, pero por ahora no hemos tenido la necesidad de hacerlo.

-¿Qué diferencias hay entre un profesor holográfico y uno tradicional?-

Hemos hecho pruebas interesantes comparando esta tecnología con otras, como los enlaces en vivo, grabaciones y, claro, con la persona física. Descubrimos que el alumno prefiere a su profesor en frente físicamente; inmediatamente después, la preferencia la tiene el profesor avatar. La razón es porque de ese modo se siente más la presencia del tutor.

Cuando conversamos con una persona, el ciclo de comunicación se cierra mucho debido a que establecemos contacto visual; en cambio, si desviamos la mirada y seguimos hablando, la sensación es que ya no estamos poniendo atención. El gran truco del profesor holográfico es que el alumno puede mirar a su maestro a los ojos y este puede corresponder la mirada, ya que realmente lo está viendo -a pesar de la distancia-, pues se encuentra en un estudio especial desde el que puede observar a cada uno de sus estudiantes. Influye en la percepción del alumno, además, que en la proyección tratamos de mantener antropomórficamente la imagen del profesor. Así, si es que este mide 1,70, la proyección tiene el mismo tamaño.

Todo esto aumenta el nivel de atención de los estudiantes. Hemos descubierto que con videos el alumno tiene una atención de no más de 8 minutos. Tras ese lapso, si no hay otro tipo de estimulación, comienza a distraerse. Con el avatar el nivel de atención crece a 50 minutos. Nosotros creemos que ello se debe a dos cosas principalmente: mantener el antropomorfismo de la interacción y mantener el factor de asombro, pues nos predispone a aprender.

-¿Este tipo de enseñanza es mejor que la tradicional?-

El proyecto nunca nació diciendo que iba a ser mejor que el profesor o que el alumno iba a aprender más así. El motivador inicial fue que los estudiantes que por la distancia no tuvieran acceso a cierto profesor ahora puedan acceder a él.

Esta tecnología no viene a sustituir al docente, sino a fortalecer sus habilidades. Le estamos dando una especie de don de ubicuidad, porque puede estar en diferentes lugares al mismo tiempo. De esa manera, se empieza a crear una frontera diferente de lo que es el salón de clase, que ya no son espacios físicos restringidos, más bien una combinación de espacio físico y digital. 

Como cualquier cosa buena, no abusamos de ella, o sino al cabo de un tiempo empieza a cansar. Por eso el avatar se dosifica en la educación, es decir, no le damos todas las clases a un alumno en avatar, sino solo en aquellas en las que queremos va a ser la diferencia. Al final, la clave siempre va a ser el profesor.

-¿Además de la educación en qué otras áreas se podría utilizar este tipo de tecnología?-

El ser humano es muy ingenioso encontrando formas, pero yo podría decir de manera concreta que ayudaría mucho en telemedicina y asesoría legal o incluso psicológica.

-¿Qué proyectos tienen en el Perú?-

El “Profesor Avatar” nace en México. El siguiente paso de esta tecnología es que continúe su crecimiento en nuestro país, pero también vamos a llevarla al Perú y China. En el Perú, hay mucho interés de varias instituciones, no solo en nivel de pregrado y postgrado, sino también a nivel de educación primaria y secundaria. Actualmente estamos trabajando con ellas en los modelos y pilotos.

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