Según el Registro Nacional de Vacunados contra el VPH, se vacunó a 196,415 mil niñas con la primera dosis, durante el 2018. (Foto: Minsa)
Según el Registro Nacional de Vacunados contra el VPH, se vacunó a 196,415 mil niñas con la primera dosis, durante el 2018. (Foto: Minsa)
Elmer Huerta

Oncólogo y especialista en Salud Pública. Colaborador.

ehuertadr@comercio.com.pe

Un fenómeno psicológico social tan antiguo como la humanidad, pero de reciente relevancia mundial es el de las teorías de conspiración, que el Diccionario Oxford define como “la creencia de que una organización secreta pero poderosa es responsable de un evento”.

Recientes sucesos ocurridos en el Perú han hecho que ciertos grupos religiosos expresen abiertamente sus extravagantes teorías conspirativas. Hoy veremos cuál es el impacto que tienen en el campo de la salud.




—Las teorías—

La lista de teorías de conspiración es enorme e incluye cada campo de la actividad humana: ciencia y tecnología, astronáutica, deportes, medicina, aviación, negocios, industria, farándula, economía, espionaje, etnicidad, religión, etc.

Que el hombre nunca llegó a la Luna, que la Tierra es plana, que las Torres Gemelas fueron derribadas por el propio gobierno norteamericano, que Elvis Presley nunca murió, que Juan Gabriel sigue vivo, que el VIH fue creado por la CIA para exterminar a los negros, que las pastillas anticonceptivas han sido desarrolladas para causar esterilidad y acabar con la humanidad, que algunos ovnis han sido capturados por el gobierno norteamericano, que las vacunas causan autismo y que la industria farmacéutica no quiere que se encuentre la cura contra el cáncer. Estos son solo algunos ejemplos.

—Ideología de género—

La reciente resolución de la Corte Suprema del Perú que declara infundada en todos sus extremos la demanda interpuesta por el colectivo Padres en Acción contra el enfoque de género en el Currículo Nacional de Educación Básica ha hecho que sus representantes expresen públicamente la teoría de conspiración de que alguna “poderosa organización” busca controlar el crecimiento de la humanidad.

Su representante legal, la abogada Beatriz Mejía, ha expresado esa teoría de conspiración en los medios de comunicación de la siguiente manera: un “aparato económico de poder internacional” está imponiendo a los Estados la llamada ideología de género para que los niños del mundo se conviertan en homosexuales y no se reproduzcan.

Al mismo tiempo, dice la abogada, cerrando su increíble teoría de conspiración, esa poderosa organización internacional está promoviendo la “agenda de la muerte”, la eugenesia, la eutanasia y el suicidio asistido en el mundo.

Según su teoría, la razón por la que ese “aparato económico de poder internacional” hace esto es para cumplir la agenda 2030 de la ONU de reducir en dos tercios la población mundial.

La representante de Padres en Acción dice que tiene los libros para probar esa acusación. Es muy probable que esos libros hayan sido escritos por autores que hayan creado esa teoría de conspiración.

—La psicología detrás—

Una reciente revisión del tema de las teorías de conspiración –desde el punto de vista de la psicología y de la sociología– pone en orden un fenómeno muy antiguo –pero de gran impacto mundial– que ha permitido que un presidente de Estados Unidos haya sido elegido promoviendo esa clase de argumentos, como el de que el mandatario Barack Obama no nació en Estados Unidos, que las vacunas causan autismo y que Estados Unidos es invadido por mexicanos violadores y criminales.

Las teorías de conspiración –dice el Dr. Jan-Willem van Prooijen, especialista en Psicología Social de la Universidad de Ámsterdam– son más factibles de ser creídas por personas que caen en dos categorías: aquellas que son propensas o susceptibles de creer en otras teorías de conspiración y aquellas que viven en algún contexto social (político o religioso, por ejemplo) que perciben como amenazante para su creencia particular.

En el panorama que vive el Perú en estos días, con la irreversible decisión de la Corte Suprema de que los niños peruanos reciban educación basada en un enfoque de género, no es raro entonces que representantes y miembros de grupos como Padres en Acción sientan amenazadas sus profundas creencias religiosas y propaguen teorías de conspiración, alimentadas por líderes religiosos. Al respecto, los cardenales Robert Sarah de Guinea y Santiago Cañizares de España han dicho que la inexistente ideología de género destruirá a la humanidad.

—Consecuencias—

El estudio de Van Prooijen enumera cuatro características de las teorías de la conspiración: son universales (ocurren en todo tiempo y cultura), sociales (responden a motivaciones psicológicas alimentadas por conflictos intergrupales), emocionales (nacen más de emociones negativas que de deliberaciones racionales) y son importantes (tienen un impacto real en la salud, las relaciones y la seguridad de las personas).

Por ejemplo, las complicaciones y muertes causadas por los casos de sarampión, como consecuencia del movimiento antivacuna –que cree que la industria farmacéutica ha creado las vacunas para ganar dinero–, son reales. Del mismo modo, se calcula que 330.000 personas murieron en Sudáfrica entre el 2000 y el 2005 por las políticas del presidente Thabo Mbeki, quien creía en la teoría de conspiración de que el VIH era un invento inofensivo y eliminó los programas de prevención del sida en su país.

En ese sentido, es válido preguntarse: ¿cuántos casos de violencia de género, enfermedades de transmisión sexual, embarazos involuntarios y daño psicológico ocurrirán en el Perú como consecuencia de instilar en un público susceptible la teoría de conspiración de que una educación de enfoque de género está encaminada a volver homosexuales a los
niños?

Sabiendo que mucha gente es susceptible a creer en teorías de conspiración, pensamos que es irresponsable que sus líderes diseminen creencias no científicas, como de que solo se nace hombre o mujer o que un niño puede volverse homosexual, y centradas más bien en un turbador extremismo religioso.

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