Por Carlos Batalla

El reportero del diario decano pudo acercarse a una de las actrices del momento en la escena hollywoodense, Joan Fontaine (apellido de su padrastro), nombre artístico de Joan de Havilland (1917-2013). Harold Tittmann, el embajador norteamericano de entonces lo contactó con aquella diva del cine clásico que mostraba sus 34 años con gran personalidad. Nacida de casualidad en Tokio, Japón, pues su padre británico era profesor de inglés en ese país, Fontaine había sido la engreída de Alfred Hitchcock a inicios de la década de 1940, cuando ella bordeaba los 20 años y un poco más. Ya con esa fama encima, decidió tomarse unos días libres en el Perú y conocer el Cusco en 1951, de regreso de un festival de cine en Montevideo, Uruguay.

Conforme a los criterios de

Trust Project
Tipo de trabajo: