Haaland y el oficio de convertir goles. (Foto: AFP)
Haaland y el oficio de convertir goles. (Foto: AFP)
Guillermo Oshiro Uchima

Su 1,94 m lo hace ver torpe en sus movimientos, lento en sus traslados que parecen ir en ‘slow motion’. Su físico engaña, lo que le sirve como camuflaje para no ser detectado por los defensores rivales. Porque (Leeds, 21 de julio del 2000) es todo lo contrario. Es un embaucador. Esconde muy bien al eficiente goleador que lleva adentro. Aparece en los lugares donde nadie se lo imagina. Solo así se puede encontrar una explicación razonable para su oportunismo traducido en estadísticas que parecen imposibles. Diez goles en solo siete juegos en es un registro destinado para los elegidos. Y él parece serlo.

El atacante del opacó ayer a Neymar y a Kylian Mbappé. Los minimizó. Los borró de la historia escrita en el Signal Iduna Park. Mientras las estrellas del PSG pretendían divertirse con cada regate, la respuesta del noruego fue contundente: dos goles para sellar la victoria 2-1 en la ida de los octavos de final. El descuento del brasileño solo le hizo cosquillas al gigante escandinavo.

es un timador porque no es el ‘9’ de gran envergadura clásico. Cualquiera podría suponer que utiliza bien su cuerpo para ganar los balones divididos, para ser un mero pivoteador. No es así. Él evita el roce con los defensores rivales; prefiere moverse para detectar los espacios vacíos. Y siempre los encuentra. Porque jamás se cansa de recorrer el campo. Tiene el don de la ubicuidad en el área –en el primer gol ante el PSG olfateó el error–, pero no es un negado para trasladarse fuera de ese cajón. Tiene precisión para tocar en primera; no es torpe con el balón en los pies, lo conduce bien, con inteligencia; tiene clarividencia para encontrar el mejor pase posible en cada ataque. Pero sobre todo tiene el instinto goleador, como en ese disparo fuera del área que selló la victoria teutona.

Haaland marcó un doblete en el triunfo del Borussia Dortmund ante el PSG por la Champions League. (Foto: AFP)
Haaland marcó un doblete en el triunfo del Borussia Dortmund ante el PSG por la Champions League. (Foto: AFP)

Con 19 años y 212 días es, detrás de Mbappé, el jugador más precoz en llegar a la decena de goles en la . Pero ya es parte de la máxima competición europea al ser el primero en convertir por dos equipos distintos en una sola edición. Con el Salzburg acumuló ocho tantos en la fase de grupos y en su gran estreno con el sumó dos más a su cuenta.

Para entender la magnitud de su instinto goleador hay que recordar que los 20 millones de euros que pagó el en diciembre ya quedaron cortos, como también parecen exiguos los 75 millones de su cláusula de rescisión. Desde que arribó a Alemania, contando el juego de ayer, tiene solo siete partidos (cinco en Bundesliga, uno en Copa de Alemania y uno en ) y ya celebró 11 veces (ocho en Bundesliga, una en Copa y dos en Champions). Si queremos ser más precisos, el noruego convierte un tanto cada 39,9 minutos con la camiseta del Dortmund. Y, si no deseamos restarle ningún mérito, esta temporada había arrancado pisando el acelerador a fondo en Austria, donde marcó 28 goles en 22 juegos.

–hijo del mundialista noruego Alf-Inge Haaland– nació para el oficio del gol. En el Mundial Sub 20 del 2019 impuso un registro difícil de superar: nueve tantos en el 12-0 de Noruega ante Honduras. Y recién tiene 19 años.

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